De grupos de Facebook, Enfermeria y seguridad del paciente. Una reflexión (o dos)

Recuerdo el pasillo oscuro, en penumbra, con un intenso olor a humedad y tristeza que impregnaba las paredes y el alma.

Un niño lloraba a la derecha en brazos de su madre, que intentaba tranquilizarlo, mientras un policía nos hacía avanzar hacia una puerta entornada al fondo, donde otro agente uniformado, mirando al suelo con ojos ausentes, nos cedió el paso.

Nos habían llamado al Centro de Salud donde trabajaba aquel verano para una urgencia vital, pero cuando entramos en el salón comprendimos que no era necesaria la intervención por nuestra parte. El intenso olor a hierro que reconocen las compañeras de quirófano nos recibió como una advertencia de lo que íbamos a encontrar… Avanzamos hasta el cuerpo de un hombre cuya cabeza apoyaba preocupantemente laxa en una mesa camilla, y notamos alarmados que nuestras zapatillas se pegaban al suelo en demasía. Un gran charco de sangre coagulada rodeaba al cadáver, y no pudimos más que certificar que el paciente ya no era tal, sino que había muerto.

En estas circunstancias, de las que he preferido evitar mayores detalles, me resulta inconcebible que alguien saque un móvil y tome una fotografía, más aun que la propague por redes sociales. En primer lugar porque todos los que estuvimos en aquel momento allí mostramos una actitud respetuosa hacia la familia y el cadáver, como no puede ser de otro modo, pese al dramatismo y lo impactante de la escena.

En segundo lugar porque en aquella época quedaban lejos los Smartphones, las redes sociales y la necesidad de compartir todo lo que pasa en nuestra vida (y en la de los demás).

Hace poco me encontré en un grupo de Facebook unas imágenes que me recordaron enormemente aquella circunstancia: un sanitario subía una imagen de un cadáver con una herida impactante incisocontusa en la cabeza que alcanzaba hueso y masa encefálica, sin mayor comentario que “Lesión por machete”.

Me preocupé de revisar los casi 400 comentarios que había en la fotografía, buscando,  ingenuo de mí, una razón moralmente aceptable de índole profesional para desechar mi impresión de que aquella fotografía no era otra cosa que búsqueda de postureo del autor. Como podéis imaginar, no lo encontré. Lo que sí había en abundancia eran comentarios del tipo “qué gran imagen” “gracias por compartir esta fotografía” “muy interesante, la guardo para mi archivo personal” 

La pregunta entonces era evidente, ¿por qué era tan interesante? ¿para qué archivarla? No exponía ningún caso clínico, ni sintomatología, ni tratamiento, ni radiografías, ni TAC, ni alternativas terapéuticas ni siquiera cuál había sido la asistencia extrahospitalaria prestada. ¿cuál era entonces el interés de quienes aplaudían con fervor esta fotografía? Rápidamente me vino a la mente el libro de la OMC sobre Guia de uso y buenas prácticas  en RRSS para médicos y estudiantes de Medicina, y en concreto una página que reflejaba exactamente un caso similar.

 La respuesta era entonces clara: el morbo.

Ese morbo que hace, como decía hace poco Monica Lalanda (@mlalanda) en una excelente ponencia sobre bioética en el Hospital la Fe, que se formen colas ante un accidente de tráfico, aunque los vehículos accidentados no sean obstáculos para la normal circulación.

Ese morbo que encuentra un magnifico caldo de cultivo en la poca moral de un sanitario y la existencia de dispositivos móviles con cámara y acceso a internet, donde por supuesto no se pide conformidad al paciente para la toma y difusión de imágenes.

Ese morbo que hace aplaudir y jalear este tipo de actitudes, con un peligro aun mayor. Cualquier protesta en cuanto a la ética de la imagen era inmediatamente contestada con improperios e insultos, con la sugerencia de “poco valientes” quienes intentaban argumentar sobre la oportunidad, utilidad y respeto al paciente al compartir estas imágenes.

Y lo que es más grave. En el grupo, y en el hilo de esta imagen, había numerosos usuarios que se presentaban como estudiantes o recién egresados. Reconocían que estaban en ese grupo para aprender. Incluso pude hablar con algunos de ellos por privado, donde me confesaban que les incomodaban esas actitudes del resto de participantes, pero que debían mostrar conformidad porque en caso contrario eran tachados de flojos y poco profesionales.

Y debían considerar normal, según estos criterios

                No pedir permiso al paciente

                Que la imagen no ofrezca ningún valor científico (diagnóstico, tratamiento, alternativas…)

                Que no ofrezca beneficio al paciente.

                Que el paciente pueda ser identificado (a través del lugar de trabajo del autor, por ejemplo)

 Los profesionales sanitarios vivimos muy cercanos a la muerte, a situaciones comprometidas y accidentes con resultados realmente impactantes. Tenemos móviles con cámara, conexión a internet y una vida muy activa en redes sociales. No podemos dejar de preguntarnos si lo que compartimos cumple los requisitos legal y éticamente aceptables para hacerlo.

Monica Lalanda publicó esta semana un post que recogía estos requisitos en una genial infografía.

 

Puedes ver la entrada completa haciendo click aquí

Un poco más lenta que la evolución de esta realidad, las organizaciones sanitarias se están adaptando para aconsejar a profesionales y pacientes sobre la presencia y uso de RRSS en el ámbito sanitario, y los riesgos que ello conlleva. Ejemplos claros fue el módulo de Seguridad del Paciente que impartí en el Hospital de La Plana en la programación de cursos de la EVES, integrada en el curso TIC para profesionales sanitarios o las recientes jornadas de Bioética en el Hospital La Fe de la que ya hemos hablado anteriormente.

El uso de estas nuevas tecnologías tiene evidentemente muchos beneficios, pero conlleva riesgos asociados.

Por ultimo, y tal como hice con los estudiantes del foro que me preguntaron, comparto con vosotros un ejemplo de un Grupo de Profesionales donde se debate sobre heridas.

Con respeto y autorización del paciente.

Con voluntad divulgativa.

Con beneficio de los profesionales y la comunidad.

Grupo Facebook “A propósito de Heridas”

Grupo Facebook “Heridas y úlceras”

Es sin duda la antítesis de lo anterior.

 

Elenfermerodelpendiente

@uciero   

 

 

 

 

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