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De grupos de Facebook, Enfermeria y seguridad del paciente. Una reflexión (o dos)

Recuerdo el pasillo oscuro, en penumbra, con un intenso olor a humedad y tristeza que impregnaba las paredes y el alma.

Un niño lloraba a la derecha en brazos de su madre, que intentaba tranquilizarlo, mientras un policía nos hacía avanzar hacia una puerta entornada al fondo, donde otro agente uniformado, mirando al suelo con ojos ausentes, nos cedió el paso.

Nos habían llamado al Centro de Salud donde trabajaba aquel verano para una urgencia vital, pero cuando entramos en el salón comprendimos que no era necesaria la intervención por nuestra parte. El intenso olor a hierro que reconocen las compañeras de quirófano nos recibió como una advertencia de lo que íbamos a encontrar… Avanzamos hasta el cuerpo de un hombre cuya cabeza apoyaba preocupantemente laxa en una mesa camilla, y notamos alarmados que nuestras zapatillas se pegaban al suelo en demasía. Un gran charco de sangre coagulada rodeaba al cadáver, y no pudimos más que certificar que el paciente ya no era tal, sino que había muerto.

En estas circunstancias, de las que he preferido evitar mayores detalles, me resulta inconcebible que alguien saque un móvil y tome una fotografía, más aun que la propague por redes sociales. En primer lugar porque todos los que estuvimos en aquel momento allí mostramos una actitud respetuosa hacia la familia y el cadáver, como no puede ser de otro modo, pese al dramatismo y lo impactante de la escena.

En segundo lugar porque en aquella época quedaban lejos los Smartphones, las redes sociales y la necesidad de compartir todo lo que pasa en nuestra vida (y en la de los demás).

Hace poco me encontré en un grupo de Facebook unas imágenes que me recordaron enormemente aquella circunstancia: un sanitario subía una imagen de un cadáver con una herida impactante incisocontusa en la cabeza que alcanzaba hueso y masa encefálica, sin mayor comentario que “Lesión por machete”.

Me preocupé de revisar los casi 400 comentarios que había en la fotografía, buscando,  ingenuo de mí, una razón moralmente aceptable de índole profesional para desechar mi impresión de que aquella fotografía no era otra cosa que búsqueda de postureo del autor. Como podéis imaginar, no lo encontré. Lo que sí había en abundancia eran comentarios del tipo “qué gran imagen” “gracias por compartir esta fotografía” “muy interesante, la guardo para mi archivo personal” 

La pregunta entonces era evidente, ¿por qué era tan interesante? ¿para qué archivarla? No exponía ningún caso clínico, ni sintomatología, ni tratamiento, ni radiografías, ni TAC, ni alternativas terapéuticas ni siquiera cuál había sido la asistencia extrahospitalaria prestada. ¿cuál era entonces el interés de quienes aplaudían con fervor esta fotografía? Rápidamente me vino a la mente el libro de la OMC sobre Guia de uso y buenas prácticas  en RRSS para médicos y estudiantes de Medicina, y en concreto una página que reflejaba exactamente un caso similar.

 La respuesta era entonces clara: el morbo.

Ese morbo que hace, como decía hace poco Monica Lalanda (@mlalanda) en una excelente ponencia sobre bioética en el Hospital la Fe, que se formen colas ante un accidente de tráfico, aunque los vehículos accidentados no sean obstáculos para la normal circulación.

Ese morbo que encuentra un magnifico caldo de cultivo en la poca moral de un sanitario y la existencia de dispositivos móviles con cámara y acceso a internet, donde por supuesto no se pide conformidad al paciente para la toma y difusión de imágenes.

Ese morbo que hace aplaudir y jalear este tipo de actitudes, con un peligro aun mayor. Cualquier protesta en cuanto a la ética de la imagen era inmediatamente contestada con improperios e insultos, con la sugerencia de “poco valientes” quienes intentaban argumentar sobre la oportunidad, utilidad y respeto al paciente al compartir estas imágenes.

Y lo que es más grave. En el grupo, y en el hilo de esta imagen, había numerosos usuarios que se presentaban como estudiantes o recién egresados. Reconocían que estaban en ese grupo para aprender. Incluso pude hablar con algunos de ellos por privado, donde me confesaban que les incomodaban esas actitudes del resto de participantes, pero que debían mostrar conformidad porque en caso contrario eran tachados de flojos y poco profesionales.

Y debían considerar normal, según estos criterios

                No pedir permiso al paciente

                Que la imagen no ofrezca ningún valor científico (diagnóstico, tratamiento, alternativas…)

                Que no ofrezca beneficio al paciente.

                Que el paciente pueda ser identificado (a través del lugar de trabajo del autor, por ejemplo)

 Los profesionales sanitarios vivimos muy cercanos a la muerte, a situaciones comprometidas y accidentes con resultados realmente impactantes. Tenemos móviles con cámara, conexión a internet y una vida muy activa en redes sociales. No podemos dejar de preguntarnos si lo que compartimos cumple los requisitos legal y éticamente aceptables para hacerlo.

Monica Lalanda publicó esta semana un post que recogía estos requisitos en una genial infografía.

 

Puedes ver la entrada completa haciendo click aquí

Un poco más lenta que la evolución de esta realidad, las organizaciones sanitarias se están adaptando para aconsejar a profesionales y pacientes sobre la presencia y uso de RRSS en el ámbito sanitario, y los riesgos que ello conlleva. Ejemplos claros fue el módulo de Seguridad del Paciente que impartí en el Hospital de La Plana en la programación de cursos de la EVES, integrada en el curso TIC para profesionales sanitarios o las recientes jornadas de Bioética en el Hospital La Fe de la que ya hemos hablado anteriormente.

El uso de estas nuevas tecnologías tiene evidentemente muchos beneficios, pero conlleva riesgos asociados.

Por ultimo, y tal como hice con los estudiantes del foro que me preguntaron, comparto con vosotros un ejemplo de un Grupo de Profesionales donde se debate sobre heridas.

Con respeto y autorización del paciente.

Con voluntad divulgativa.

Con beneficio de los profesionales y la comunidad.

Grupo Facebook “A propósito de Heridas”

Grupo Facebook “Heridas y úlceras”

Es sin duda la antítesis de lo anterior.

 

Elenfermerodelpendiente

@uciero   

 

 

 

 

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Héroes: la enfermería de UCI vista por una residente.

Hace algún tiempo que hablé por primera vez con Natalia, médico Residente de tercer año de Intensivos en el Hospital Infanta Cristina de Badajoz. Franca, directa, sin cortapisas, me llamó la atención lo agradecida que estaba a sus compañeros enfermeros. Lo sé, no es en absoluto sorprendente que los médicos que inician su andadura se apoyen y consulten a los enfermeros y enfermeras más veteranos, como yo hice (y sigo haciendo) con mis queridas auxiliares,  y es cierto que somos un gran puntal para ellos en esos primeros años.

Lo realmente importante es que cuando llegan a adjuntos recuerden esas vivencias, y sean consecuentes con esa ayuda que recibieron, tanto técnica, como emocional.

Porque la parte emocional importa, y mucho. Crecen como médicos, y como personas. Crecemos, creo, apoyándonos unos a otros. Viviendo y viendo morir. Sirva como ejemplo aquella poesía insuperable de Marta (@littlegoldowl) que quiso compartir en este blog para #12Visibles12M.

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A diario pasamos muchas horas juntos todo el equipo, estrechamos profundos lazos entre los profesionales, porque las vivencias que compartimos, duras muchas de ellas, nos unen de manera casi inevitable. Nuestros compañeros conocen tanto de nuestra vida como nosotros mismos, las guardias agotadoras y la complicidad hace que muchos de nuestros mejores amigos vistan también pijama.

Quise que Natalia escribiera sobre eso. Sobre su vivencia. Sobre esa vida de médico intensivista que la enfermería de su UCI ha ayudado a coser, paciente, puntada a puntada, hasta confeccionar un hermoso traje de lo gran profesional que es.

Su mirada franca, directa, no oculta nada.

Sus palabras tampoco.

Gracias Natalia. Por  tus reflexiones. Por tu reconocimiento. Por todo.

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Natalia Duran Caballero (@Natti_DC)

 

Cuando un gran amigo me pidió que escribiese un post relacionado con la enfermería de las UCIs, acepté desde el primer momento, y no obstante tuvo que repetírmelo en varias ocasiones para que terminase sentada ante la pantalla y buscando las palabras que mejor definan lo que siento

El motivo de mi reticencia no era no querer hacerlo, en absoluto, sino que es sumamente difícil expresar qué sois la enfermería uciera, como yo os llamo, para nosotros los intensivistas, para mí. No es nada fácil expresar lo que siento por vosotros sin parecer cursi, exagerada, infantil y dramática, pero es así, la UCI es intensa para el paciente, sus familias, y para los que trabajamos en ello. Y es en nuestro caso, muy intensa, para los aprendices de intensivista.

         Soy médico residente de cuidados intensivos de tercer año, en mitad de formación, con numerosos conocimientos adquiridos, y con muchísimos más que vendrán, manejo de técnicas consolidadas  y otras en proceso de perfeccionamiento, aprendiz de todo y maestra de nada. Trabajo en una UCI de veinticuatro camas en las guardias, con dos médicos adjuntos, acogemos politrauma, neuroquirurgico, vascular, trasplantes, embarazadas…; pacientes que de entrada, a todos asustan.

Aprendí a veces a palos a manejar aquello con tranquilidad, eficacia, seguridad, y un “respira hondo”, teléfono en mano.

Pero esto no es así cuando se empieza ni de lejos, es cierto que aprende uno mismo, que se aprende del residente mayor casi por conducta espejo, y de sus adjuntos, porque “la letra con sangre entra”. Se aprende de todo eso, sí, y de vosotros, mi enfermería.

         El 21 de Mayo de 2014, recién estrenado mi pijama almidonado, cuando me incorporé a la unidad, me dieron dos consejos: uno, que abandonase la especialidad – adjunto al que adoro con su inseparable cigarro y café en mano – y dos, que me ganase a la enfermería. No entendí. Y de hecho tardé meses en comprender.

         Pero todo cobra sentido cuando canalizando tus primeras vías centrales, en voz muy baja te dice el enfermero: “Natalia, la guia, sácala, te la dejas dentro”, cobra sentido cuando a las cuatro de la mañana, con diez ingresos a tus espaldas, agotada y ojerosa, te sugiere el enfermero que lleva el box 28 que iniciemos perfusión de noradrenalina y canalice radial, porque el enfermo “ya no responde a volumen y está en anuria”. Sí, de estas tengo miles para escribir, es tanto lo que os debo… Nos conocéis desde que llegamos, nos veis aprender, confundirnos, “liarla” (sí, un R pequeño la lía, la puede liar y muy gorda), pero ahí estáis, para salvar la situación, y salvarnos del adjunto, salvar al paciente en definitiva, de ahí el título del post, sois héroes.

Nos veis caer, levantarnos, no con pocas lágrimas, nos escucháis, comprendéis y hasta defendéis, nos estáis criando, nos estáis viendo crecer, como futuros intensivistas y como personas – “Natalia, ese genio, tienes que aprender a controlarte” – cuidáis a los enfermos, y sí, a nosotros, el café de la tarde, el de la noche, el de la madrugada, comida a escondidas y compartida con cariño y una sonrisa  en nuestro despacho mientras redactamos informes e informes de ingreso. Café, conversación, cigarros, ánimos, abrazos (muchos abrazos) y besos.

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De verdad que os debo mucho.

Sois la enfermería mejor preparada con diferencia, se sabe trabajando en UCI, y se sabe aún más trabajando fuera de ella, sin pretender ofender al resto de personal de enfermería. Pero mi enfermería es extraordinaria, rápida, coordinada, manejan todo tipo de pacientes y técnicas. Y todo esto lo hacen con una sonrisa, y hasta cantando, mis enfermeros cantan sí, cantan montando una MARS, cantan de camino al TAC urgente con un ¡hasta mañana! que ya se ha instaurado como despedida al resto de compañeros de la unidad.

         Cuidan a enfermos, intensivistas y a nosotros, los residentes, nos cuidan, enseñan, crían, y creo que hasta nos terminan tomando cariño. Cinco años de especialidad, cinco años de renuncia, de llanto, de “me voy y no vuelvo más”, de “me han dejado, vengo con el corazón roto”, cinco años aprendiendo de UCI y de la vida, nos enseñáis el valor de la humildad, que nadie nace sabiendo y que eso no es motivo para avergonzarse, que todo lleva su tiempo.

Que quien te hace llorar no te merece, que quien te quiere no te rompe.

Que enseñando también se aprende, que estás más guapa con el pelo recogido – estás en una UCI -, que llorar no es ser débil, y que sí, que lo estás haciendo bien, no te vayas por favor.

Porque salváis más vidas de las que pensáis, y las salváis de miles de formas.

Os adoro, la UCI no se mantiene en pie sin vosotros. Porque no todos los héroes llevan capa.

Con todo mi amor, N.

2016, resumen uciero.

 

Resulta casi imposible huir de un recopilatorio reflexivo de lo que ha sucedido en el año que acaba…  Las televisiones, Facebook, los periódicos, las cadenas musicales…. Todos echan la vista atrás para reflexionar sobre lo sucedido en estos 366 días que se nos escapan entre los dedos…

Para mi ha sido un gran año en lo profesional y en lo personal. 2016 ha visto la consolidación del blog con una media de 400 visitas diarias, y la inclusión del perfil de tuiter en la lista de influencers enfermeros dentro de los 10 primeros, junto a profesionales que admiro tanto como enfermeros como personas. La fanPage de Facebook ha alcanzado y superado los 1100 seguidores, y llegan consultas de todo el mundo a través de esos canales, que intento responder y orientar en la medida de mis conocimientos y posibilidades. Casi 340 000 internautas habéis pasado por aquí a ver qué me cuento… Increíble!

Tal vez fruto de ello haya sido la nominación como mejor profesional 2.0 a los premios IVI 2016, junto con Jordi Mitjà, otro enfermero que está haciendo grandes cosas en el ámbito digital, y una gran persona.

2016 ha supuesto además la expansión del proyecto educativo del que formo parte en CEISAL, en cuyo plano de oposiciones (que inicié como coordinador hace un año escaso, con 40 alumnos) alcanzamos ya 1400 profesionales formados en 2016, con una progresión exponencial que imagino que continuará en 2017.

Pero, además de estos números, el plano personal ha sido sin duda el más satisfactorio… Desvirtualizar a enfermeros (incluso honoríficos, como @manyez) a los que admiro, ha sido uno de ellos. Prueba de ello es este video en SaludOnMe que el gran @Enferdocente grabó y editó en colaboración con @CarlosBorras.

Sin duda otro de los puntos que más valoro de este 2016 es la consolidación de una amistad personal hacia un compañero que admiro, Pablo Sánchez (@Paumatalap) que ha visto en este 2016 el despegue en RRSS y el nacimiento de su blog www.enfermeriatecnologica.com. Conjuntamente preparamos e impartimos junto a Laura Barreda, experta en Marketing y Comunicación, un  curso sobre Tecnologías de la Información y Comunicación TIC en el ámbito sanitario que se desarrolló en el Hospital la Plana de Villareal con el aval de la Escuela Valenciana de Estudios en Salud (EVES) y por el que ya han mostrado su interés Universidades y Administraciones Sanitarias. Conjuntamente participamos a partir de el número de Diciembre en el fanzine de Nuestra Enfermeria , del gran Fernando Campaña (@ferenfer) con sección llamada Bloguea-2.

Este 2016 me ha dado la oportunidad de conocer a grandes personas, profesionales y estudiantes, tanto de enfermería, como de medicina, cuyo contacto y relación debe consolidarse en 2017. No puede ser de otro modo.

Sin embargo, hay que recordar también que ese a todos los esfuerzos en el 2.0 y la importancia que el colectivo tiene en este ámbito, su transcendencia en el mundo analógico sigue alejada de la realidad que queremos. Algunos representantes de Enfermería se empeñan en actitudes poco elegantes y altamente sospechosas, haciendo un daño irreversible al colectivo. Demandas interpuestas a quien explica lo que sucede, como Juan Hernández, asaltos oscuros a COES con mecanismos extraños, creación de marcas que curiosamente coinciden con blogueros que cuentan verdades incomodas… Todo puedes leerlo (debes leerlo) en el blog de Juan, perseguido por nuestros “representantes” por contar lo que algunos quieren ocultar.   Sin duda, la pasividad que mostramos como conjunto también ayuda a estas prácticas, ojalá 2017 nos devuelva ese espíritu beligerante e inconformista que tanto echo en falta en mis compañeras en estos ámbitos. Perfiles como el de Marta (@littlegoldowl) deben liderar ese cambio en un futuro próximo.

Os deseo un fin de año fantástico, y un inicio excelente ucieros!

A mi,  me encontraréis al pie del cañón otro año más, en la uci que tanto quiero, como tantos otros profesionales de enfermería esta noche.

Buena guardia compañeros!

elenfermerodelpendiente

@uciero

Nace un blog con el destino de ser grande: Enfermería Tecnológica.

Hola de nuevo ucieros!!!

cuando nace un niño o una niña, podríamos aventurar la fortuna del pequeño por el entorno en el que ha nacido. Si sus padres tienen cierta comodidad económica y estabilidad laboral, el pequeño no tendrá problemas, al menos de esta índole. Si además los padres son cuidadosos y preocupados, lo más probable es que el niño crezca y se convierta en un adulto con esas mismas características.

Si este pequeño al que hago referencia es el blog Enfermería Tecnológica, y su padre es Pablo Sánchez (@Paumatalap) parece que ha nacido en la cuna adecuada.

Su autor es experto en el tema que va a tratar en el blog (tecnología y sanidad) y se desvive e implica en cualquier actividad que acomete.

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Podemos decir que el blog nace con el destino de ser grande.

Grande porque Pablo es referente en redes sociales.

Grande porque Enfermería está cada vez más presente en la blogosfera sanitaria y atenta a lo que sucede en su entorno, incluido el mundo 2.0.

Grande porque no ha podido nacer en mejor momento, con aires de cambio soplando en la profesión.

Grande porque también así es su autor.

Enhorabuena Pablo

Y bienvenido.

 

SaludOnMe o cómo recordar que somos personas.

Entro en una sala repleta y en penumbra junto a Pablo (@paumatalap). En cuestión de segundos Sergio Cazorla publica este tuit

1No deja de sorprenderme la capacidad e inmediatez de las Redes Sociales, la cercanía de perfiles tan alejados físicamente en la geografía como cercanos en inquietudes e intereses.

Gabi Heras se incorpora a las tablas para hablar de su proyecto HU-CI. Rompe el protocolo (es experto en hackeos)  y se trae a Raquel Nieto, paciente bitrasplantada de pulmón, que nos empieza a dar collejas (merecidas) a profesionales y organizaciones sanitarias sin cesar en toda su intervención.

“Estar en la UCI como paciente es una putada” nos dice, “necesitamos a los nuestros, y se nos aisla completamente de ellos” “los profesionales venían y me pinchaban, metían sus tubos en mi y los sacaban, ya estaba sedada pero podía escuchar cómo hablaban de sus hijos, de lo que habían hecho ese fin de semana con ellos, y yo llevaba dos meses sin poder ver al mío porque no podía visitarme” Los pelos de punta y el corazón encogido escuchando su relato, conducido perfectamente por Gabi a modo de entrevista personal y cercana ” Tenía MIEDO, nadie sabía mitigarlo”

Esta es su historia:

“Pierdes la dignidad”

Resulta terrible escuchar su vivencia, tanto como saber que la mayoría de esos temores y sufrimientos eran evitables siendo un poco más humanos, más personas, y tratando a  Raquel como tal, en vez de como dos pulmones trasplantados.

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Durante la comida tuvimos oportunidad de intercambiar impresiones con Raquel, a la que esos 99 días de paciente de intensivos le resultaron eternos, y no pude más que darle la razón de lo incomprensible de algunas medidas o acciones en nuestras unidades.

Este momento, el de la comida, fue también el necesario para reencontrarme con grandes amigos como el irreverente e inconformista Dani Royo (@webDM1 http://www.diabetestipo1.es/ ), mi querida Fina Monzón (@finursing) y su alter ego Rosario Ros (@Cuidandoneonato http://cuidando-neonatos.blogspot.com.es/ ) y también Paula Traver ( @PaulaTraver ) con quien hablamos de presente y futuro, de puertas que se cierran y ventanas luminosas que se abren.

Desvirtualizar a grandes compañeros en las redes que no conocía en persona es uno de los alicientes de estos eventos, y pude abrazar después de dos años a Gabi Heras y charlar con Carlos Borrás (@carlosborras7 ) sobre futuro, y debatir con Pablo, Dani,  Pedro Soriano (@soriano_p  www.ffpaciente.es ) y el gran Miguel Angel Mañez (@manyez http://saludconcosas.blogspot.com.es/ ) sobre klout e influencers, teniendo a  David (@enferdocente  www.enferdocente.es) de maestro de ceremonias y a Carlos Borras de apoyo logístico. Todo un honor.

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Junto con la de ponencia de Gabi y Raquel, y siendo todas las charlas interesantes por contenido y proyección de futuro, destacó sin duda la que lanzó un murciano que se presentó como friki de El Señor de los Anillos e investigador. Fue una excelente narración en la que nos llevó de la mano por la historia de cómo un tuit tenía la culpa de la subvención de 1 Millon de Euros a su proyecto de investigación y la esperanza para una niña y sus padres . Bueno, un tuit y su inconformismo y constancia, acrecentados por un corazón que no le cabe en el pecho. Brillante Jose Maria López Nicolás (@SciantiaJMLN https://scientiablog.com/ ) y su visión de las redes colaborativas.

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Por último, no puedo dejar de comentar las posibilidades que se nos abren con la impresión 3D y la Realidad Virtual. La primera de ellas trasladada al equipo de Cardiología del Hospital la Fe, donde los cirujanos obtienen un molde exacto a partir de las imágenes del cuerpo del paciente para saber exactamente cuál debe ser el abordaje y la técnica correcta ANTES de poner una mano sobre el paciente.

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La segunda, la realidad virtual, de la mano de los geniales chicos de Utopic Studios (@utopicestudios) me parece una herramienta extraordinaria a nivel docente y merece la pena explorar su uso en pacientes críticos, dado que es capaz de trasportarnos a aquellos lugares que previamente tengamos grabados. La sensación de inmersión es prácticamente absoluta en cuestión de minutos, y si además se refuerza con audio, casi inmediata.

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Podría, por ejemplo, utilizarse en pacientes para que compartan unas horas de sofá en su casa (previamente grabado) e incluso vean jugar a sus hijos en el parque (¿os acordáis del caso de Raquel al inicio? Yo también…) Podrían, por ejemplo, trasportar a un paciente nervioso a la orilla del mar oyendo las olas romper sobre la arena… Como digo, las posibilidades de utilización en nuestros pacientes son numerosas y merecen ser exploradas… ¿quién será el primer hospital en implantarla?

En resumen, hablamos de tecnología, de futuro, de redes sociales, de salud… pero sobre todo hablamos de personas. Hablamos de experiencias de esas personas, de lo que debemos corregir en nuestras ucis para que las madres puedan ver a sus hijos y un tuit pueda llegar hasta la Reina y cambie la vida de una niña enferma. Hablamos de personas que operan a otras personas, teniendo la certeza de lo que se van a encontrar cuando apliquen el bisturí sobre la piel…

Hablamos de muchas cosas, pero sobre todo de nosotros, entre nosotros, las personas.

Sólo hace falta escuchar….

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Enhorabuena a la organización de SaludOnme, un evento modélico que sin duda contará en próximas ediciones con un auditorio mayor…

elenfermerodelpendiente

@uciero

“Haz lo que puedas”

“Lo siento mucho, haz lo que puedas” fueron, según el Diario La Opinión de Málaga, las palabras que el Gerente del Hospital Clínico le respondió a la Enfermera cuando ésta le informó que 36 pacientes eran excesivos para una profesional sóla sin experiencia previa.

“Haz lo que puedas” es la frase que mejor resume la situación de muchos compañeros y compañeras este verano (y tantos otros) en los que las sustituciones hacen trabajar en mínimos (minúsculos podría decirse) en las salas de hospitalización, muy por encima de su experiencia y capacidades.

“Haz lo que puedas” destruye de un plumazo todo lo promulgado en las administraciones sobre calidad y seguridad del paciente, sobre satisfacción del profesional y sobre la ahora tan de moda humanización de los cuidados (ha tenido que venir Gabi Heras y fustigar nuestra conciencia profesional y personal para darnos cuenta que la parte técnica es importante, pero la humana también)

 

Pero “Haz lo que puedas” implica muchos más significados

“Haz lo que puedas” significa “tu situación no es especial, esto ya lo hemos vivido con anterioridad y no ha pasado nada”

“Haz lo que puedas” significa “pasa como puedas el turno y no hagas ruido”

“Haz lo que puedas” significa  “sé que va a ser duro, pero es lo que hay”

“Haz lo que puedas” significa “tengo muchos problemas en el hospital y esta situación no es prioritaria”

“Haz lo que puedas” significa  “Hasta luego Lucas, me voy a cenar y mañana me cuentas”

“Haz lo que puedas” significa “me paso por el arco del triunfo los criterios esenciales de calidad de cuidados al paciente y la seguridad en la administración de tratamientos ”

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Puedes descargar este cuestionario de autoevaluación de utilización de los medicamentos en los Hospitales haciendo click aquí.

Esta es la presentación que encontramos en la web del Hospital, firmada por el mismo gerente que dijo, según el diario,  “Lo siento mucho, haz lo que puedas”

 

Bienvenidos /as a la página web del Hospital Regional de Málaga, centro perteneciente al Sistema Sanitario Público de Andalucía.

Nuestra MISIÓN es prestar servicios sanitarios especializados a todos las personas que libremente nos elijan, ofreciendo una atención de calidad centrada en el paciente y usuario.

La calidad, basada en la mejora continua, la eficiencia, la amabilidad y la responsabilidad, junto con la transparencia, son valores que están presentes en nuestra actividad.

Seguir innovando en técnicas y procedimientos asistenciales y de gestión, así como seguir impulsando la investigación y formación entre los profesionales son elementos necesarios para seguir avanzando en el desarrollo profesional y personal como única vía posible para asumir nuestro reto ante la sociedad.

Una sociedad que demanda un trato más humano y personalizado, que necesita participar en las decisiones que se tomen en materia de salud, y ante la que los profesionales tenemos que dar respuestas que mejoren la accesibilidad y las necesidades de información.

Nuestra VISIÓN es afianzarnos como referente asistencial, tecnológico y docente, donde la ciudadanía perciba que su salud y su bienestar son lo primero, y donde los profesionales se sientan partícipes de las metas y objetivos del centro.

Gracias a las herramientas que nos proporcionan las nuevas tecnologías, les invitamos a continuar su visita por nuestra web, un espacio de relación e información que facilita el conocimiento sobre nuestra organización y sobre algunos aspectos de interés para la ciudadanía, profesionales, empresas e instituciones.

Un cordial saludo y gracias.

Dirección Gerencia
Hospital Regional de Málaga

“Haz lo que puedas” significa, sobre todo, imposibilidad de resolver la situación, asumiendo los riesgos que para el paciente y el profesional implica estar a cargo de 36 pacientes. “Haz lo que puedas” significa, al fin, impotencia.

Pese a ello, la compañera hizo lo que pudo. Podría haberse negado, abandonar el barco nada más llegar y ver la situación (total, la sanción que le impusieron hubiese sido la misma si argumentaba ansiedad o enfermedad y renunciaba al contrato al día siguiente). Pero no. Creyó que su deber era permanecer en su puesto de trabajo, atender a los pacientes como mejor pudiera, siendo consciente del enorme estrés que iba a soportar en aquella guardia donde explica que «Me pasé toda la noche rezando para que ningún paciente sufriese una crisis. Era un sin vivir. Ni siquiera supe reaccionar cuando falleció uno de ellos»

Es magnífico que nuestros gerentes y directivos se vuelquen cada vez más en la calidad de los cuidados, con jornadas de humanización y encuestas de satisfacción, pero estas situaciones, más habituales de lo que creemos, contradicen punto por punto las amables frases enlatadas de las web de los Hospitales.

“Haz lo que puedas” no es humanizar.

“Haz lo que puedas” no es excelencia de cuidados.

“Haz lo que puedas” no es calidad ni seguridad.

“Haz lo que puedas” no es ser buen gestor.

“Haz lo que puedas” es poner en riesgo al paciente.

“Haz lo que puedas” es la frase que ningún gerente debería pronunciar, ni ningún profesional sanitario escuchar.

elenfermerodelpendiente

@uciero

Puedes leer más sobre este tema en estos blogs enfermeros, muy recomendables:

La Comisión Gestora “El laberinto Enfermero del Fauno”

Nuestra Enfermeria “Enfermeras de comienzos duros y entornos hostiles”

#12Visibles12M: Juan, el guerrero número 13

Hola de nuevo ucieros, y disculpadme si no os he saludado en todo el día… mandaban los autores de los post invitados, verdaderos protagonistas de esta iniciativa, junto al gran Fernando Campaña, artífice de la idea.

Como guinda a este día, a la cantidad de amigos que habéis pasado a visitar este blog y a compartir vuestras experiencias y sentimientos, hemos querido invitar a quien, desde mi punto de vista de enfermero de a pie, inmerso en el mundo de las Redes Sociales y blogs, más está haciendo porque este colectivo aletargado despierte.

Para quien no conozca a Juan F Hernández Yáñez (@juherya) sólo les contaré que es, desde mi punto de vista, un Quijote contemporáneo contra molinos de viento vintage , a los que poco a poco la profesión va arrinconando en su soledad ególatra, tan distantes del servicio a los demás que la mayoría de enfermeros consideramos como seña de identidad.

Por eso, por ser el mejor baluarte de la #enfermeriavisible que tanto añoramos, es tal vez el mayor merecedor de cerrar una iniciativa como ésta, donde queremos visibilidad y proyección como profesión.

No hay doce sin trece

por Juan Hernández Yañez @juherya

Agradezco vivamente el ofrecimiento de Fernando e Isidro para aportar este modesto post número 13 dentro de la iniciativa #12visibles12M. Es una magnífica oportunidad para compartir un par de cosas que he ido aprendiendo en los últimos meses, relacionadas con la visibilidad de la Enfermería.

La primera es que para tener visibilidad hay que tener presencia. No puede uno quedarse encerrado en casa, trajinando con nuestras cosas (sin duda muy importantes), y quejarnos luego porque no tenemos “visibilidad”.

Formar comunicadores es abonar el terreno para que puedan crecer líderes. La incorporación de habilidades y herramientas de comunicación debería ser una asignatura obligatoria en las facultades de Enfermería. Y, desde luego, formar parte del núcleo esencial de los programas de aprendizaje continuo que los colegios, asociaciones o sociedades científicas desarrollan y financian (salvo que precisamente lo que quieran evitar sea que emerjan nuevos líderes para salvaguardar sus viejas, pazguatas hegemonías formales).

En segundo lugar, tener presencia es tener voz, es decir, tener discurso. No basta con repetir fuera lo que se consume dentro, por bonito que parezca y bien que nos suene: hay que generar discurso social, construido a partir no tanto de lo fundamental que resulta lo que ya hacemos, sino de lo prometedor que resulta todo lo que podríamos hacer.

Y en tercer lugar, de nada vale tener presencia y voz si no se tiene imagen. Cuando abordo este tipo de cosas hay algún personal que se me mosquea: “no somos un producto a la venta”, “lo que importa es la esencia, no la apariencia” y ese tipo de cosas que ya conocéis (y que igual alguno compartís).

#EnfermeriaVisible

Yo creo que estos argumentos, además de endebles, son interesados (“zona de confort”) y a veces esconden una cierta falta de seguridad, incluso de autoestima: producto casi inevitable de la vergüenza (propia) que se experimenta ante la imagen oportunista, desabrida y desprofesionalizada de la Enfermería que proyectan unos liderazgos tóxicos, tantos años en un poder ineficaz, omnímodo y sin controles, distorsionando la esencia cooperativa, comprometida y responsable de vuestra querida profesión.

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Es una tarea de años y nada sencilla, pero un delicioso reto, tratar de construir una potente imagen social a partir de unos pocos rasgos intrínsecamente característicos de la Profesión de Enfermería del Siglo XXI que teniendo un potencial tan inmenso suelen pasar inadvertidos entre tanta exaltación de esencias y señas identitarias. Me refiero, por ejemplo:

  • A su gran capacidad para dejar hablar, escuchar y entender a las personas, algo que la diferencia radicalmente de otras profesiones sanitarias donde sigue predominando una conducción asimétrica y jerárquica del encuentro entre profesional y paciente.

 

  • A su disponibilidad cultural para establecer el campamento base dentro de la comunidad, sin limitarse a esperar tras una mesa a que sean las personas con problemas generalmente ya enquistados quienes acudan “a demanda” a las  consultas y despachos.

 

  • Al inagotable acúmulo de habilidades y capacidades gestoras que se ha ido generando, enfermera a enfermera, unidad a unidad y día a día, en el rol de coordinadores de recursos humanos y materiales, una expertise negada, casi incógnita, pero sin la cual los centros sanitarios más complejos no se sostendrían ni un solo día.

 

  • A su inmenso potencial, prácticamente inexplotado, como sensor inteligente en la detección de deficiencias, malas prácticas y negligencias asistenciales que comportan riesgos para la seguridad de los pacientes y, al tiempo, ruinosas fugas de eficiencia económica en las organizaciones sanitarias.

 

  • A su vocación, o al menos disponibilidad probada, para cubrir algunas áreas que más intensamente deja desatendidas la Medicina, pero en las cuales los sistemas públicos de salud se están jugando ya buena parte de su viabilidad futura: atención comunitaria o asistencia geriátrica entre ellas.

¿Tenemos hoy y aquí esa enfermería capaz de afirmarse dentro de estas señas de identidad? No o no del todo, según se vea el vaso medio vacío o medio lleno. Es aún largo el camino por recorrer y el tiempo empieza a agotarse, así que hay que ponerse a ello, empezando por ajustar cuentas con ciertos viejos paternalismos desmovilizadores. Y, como siempre se dice pero casi nunca se hace, perforando con decisión el túnel que unirá el 2.0 con el 1.0.

Es paradójico: mientras que la Enfermería encarna tantísimas cosas de las que más admiro en una profesión, sus dirigentes actuales representan todo lo que aborrezco desde un punto de vista ético (y hasta estético). Sin duda hay que actualizar los liderazgos y discursos del siglo XX para poder volar en el XXI. Muchos ánimos y un fuerte, fuerte abrazo para todxs.

Juan F. Hernández Yáñez.

Sociólogo.

 

 

 

 

#12Visibles12M: Fátima Rodríguez, una mirada desde América.

Hace algún tiempo que sigo con interés lo que Fátima redacta desde Venezuela en su blog hagamos enfermería. Comparte experiencias enfermeras y nos muestra una realidad que tal vez dista un poco de la realidad española, pero bien es cierto que los profesionales de enfermería del continente americano muestran nuestro mismo entusiasmo por la profesión. Un buen ejemplo es esta mirada que nos ofrece Fátima.

Espero que os guste tanto como a mi.

 

Soy enfermera, y no soy invisible!

por Fátima Rodríguez, autora del blog http://www.hablemosdeenfermeria.blogspot.com


¿La presencia de los enfermeros en la red es la clave para lograr una mayor visibilidad en nuestra profesión?

He querido comenzar mis palabras de reflexión con esta pregunta debido a lo mucho lo que hemos hablado sobre la visibilidad durante los últimos años los autores de blogs enfermeros y los profesionales que hacemos vida en la Web2.0; así como estudiantes y docentes en el amplio mundo virtual que la red representa.

Con nuestra presencia en blogs, redes sociales, revistas de enfermería, es posible que avancemos hacia un mayor reconocimiento de nuestra profesión… pero, ¿en qué medida? ¿Cómo podemos medir el impacto que tienen nuestras acciones en la Web desde un punto de vista cuantitativo? No sólo se trata del impacto que podamos tener sobre la labor de otros profesionales que nos leen, sino también directamente con el enfermo que necesita de nuestros cuidados.

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(http://www.photl.com/383051.html)

Los nuevos conceptos, la evidencia científica, las reflexiones, la educación continua, es decir, todo de lo que el profesional de enfermería se enriquece en la red debe ser llevado a la práctica del día a día, en nuestra relación con la persona necesitada de cuidados, porque si no nada de esto tendría sentido.

En mi blog hablemosdeenfermeria.blogspot.com intento dar a conocer aspectos relacionados con la enfermería en general, pero específicamente busco conseguir contenido nuestro, venezolano, y siento que nuestra enfermería esta tomando impulso gracias al aumento de la producción de investigaciones para revistas científicas, desarrolladas en nuestro país en el último año.

Muchas veces me he preguntado si es correcto decir que los enfermeros somos invisibles, sólo por el hecho de que a pesar de nuestros grandes esfuerzos en el cuidado del paciente nuestra labor no es lo suficientemente valorada. No de la manera que es valorado el personal médico. Eso ya lo sabemos, a la hora de agradecer todos hablan del médico, nadie habla de la enfermera. Pero a pesar de eso, aún así, no me gusta pensar que soy invisible, porque aunque no reciba aplausos al final de mi labor, los salarios sean bajos, y no tengamos la
suficiente atención, recibir la sonrisa agradecida de un sólo enfermo que sí logro verme y ver mi esfuerzo me basta, ahí es donde sonrío con satisfacción dentro de mí y digo: -¿vieron eso?, ¡¡no soy invisible!!

Se que muchos dirán que la visibilidad es otra cosa, y que abarca muchos otros aspectos, como por ejemplo la lucha de los enfermeros españoles por lograr la prescripción enfermera. Cada lucha de cada enfermería en cada país representa la lucha por el reconocimiento y el avance en nuestra profesión en general, por las cuales seguiremos emprendiendo caminos en los hospitales, de la red y donde corresponda, pero incluso así, aún así, con todo lo que nos falta por emprender, siento que puedo decir:¡Soy enfermera y no soy invisible!

#12visibles12M: Cristina Vicente: una mirada docente.

 

Cuando conocí a Cristina, hace ya un par de años, me pareció el ejemplo de lo que en ámbitos de liderazgo se denomina líder en contraposición del concepto “jefa”. No tiene despacho propio, pese a ser la máxima responsable académica de CEISAL, sino que comparte mesa, conversación y café mañanero con su equipo, sin distinción.

Lleva muchos años en la formación de profesionales, y en la actualidad gestiona la parte académica de un proyecto que, pese a su juventud, aglutina experiencia y ha sabido posicionarse en el ámbito de la formación EIR y de oposiciones en la Comunidad Valenciana.

Cristina nos ofrece esa mirada de docente experta, y nos cuenta cómo ve a los profesionales que se forman en sus aulas, sus ilusiones y sus realidades.

ENFERMERÍA, COMPROMETIDOS CON LA SALUD

por Cristina Vicente, Directora Académica de CEISAL

Afortunadamente no suelo necesitar cuidados médicos a menudo, pero cada vez que he estado en el hospital o en el centro de salud, cada vez sin excepción, he pensado que sin vosotros, los profesionales de la salud, sería muy difícil que todo funcionara con los requisitos mínimos necesarios. Quiero expresar pues, mi agradecimiento a toda la labor que realiza el colectivo de enfermeros y comentaros en este post algunas reflexiones sobre la profesión a las que me lleva, no sólo mi experiencia como como paciente o familiar de paciente sino, sobre todo, el contacto con nuestros profesores y alumnos en Ceisal, profesionales comprometidos con la salud, que cada día se esfuerzan por mejorar y especializarse en un mundo competitivo y no siempre justo en la recompensa del esfuerzo realizado.

Como ciencia de la salud, la Enfermería se dirige hacia el cuidado de las personas, las familias y la comunidad en todas las etapas del ciclo vital y en sus procesos de desarrollo. Esta profesión implica dedicación, compromiso, espíritu de lucha y las ganas de poner sus conocimientos a disposición de todos nosotros para acompañarnos en nuestro autocuidado.

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Profesionales con objetivos compartidos que desarrollan su profesión basándola en el bien social y en códigos éticos y normativa que regulan su práctica de forma autónoma.

Pero, ¿qué significa “comprometidos con la salud”? Compromiso como declaración de principios que, como todo en esta vida, hace referencia al cumplimiento de las obligaciones que cada uno nos ponemos con lo que nos proponemos o nos han encomendado. En este caso, los enfermeros estáis comprometidos con la salud, vivís, planificáis y reaccionáis de forma adecuada para conseguir sacar adelante una sociedad saludable.

No hay compromiso sin conocimiento, o dicho de otro modo, no podemos comprometernos con aquello que desconocemos. Por ello, es fundamental seguir trabajando y seguir formándose en una profesión en la que el Longlife Learning es la característica clave: el aprendizaje permanente en todos los niveles y estados de la vida cobra su máxima expresión en las profesiones sanitarias. El aprendizaje para toda la vida es una competencia o actitud básica para el éxito en cualquier profesión pero, en el sector sanitario nos garantiza, además, que los profesionales de la salud tenéis las competencias necesarias que contribuyen directamente al mantenimiento del bienestar de la sociedad durante toda vuestra vida profesional.

Asimismo, es de gran importancia la labor que están realizando todos los profesionales de Enfermería para mejorar la práctica y fomentar el avance de la profesión, algo que desde las aulas los docentes están día a día inculcando a unos alumnos comprometidos con su desarrollo personal y profesional pero, fundamentalmente, comprometidos con la salud

Un compromiso que, en este caso, se define como un contrato no escrito con la sociedad y que desde aquí quiero agradecer una vez más.

#12visibles12M: Carlos, una mirada desde la tecnología.

 

Cuando conocí a Carlos tenía un proyecto realmente innovador. Su asignatura en la Universidad de Salamanca, donde imparte Tecnología a las futuras enfermeras, era diferente a las demás. Sus alumnos tenían que realizar un proyecto de blog en el que contasen sus experiencias durante las prácticas, llevando así a la realidad (virtual) la teoría impartida en clase. Salieron numerosos blogs interesantes con alumnos con buena prosa, y ojalá alguno de ellos perdure en el tiempo. Lo importante es que, lejos de enfocar su asignatura a una vertiente teórica, buscó la fórmula para que sus alumnos tuviesen contacto directo con algunos de quienes estamos en las redes sociales con perfiles profesionales, compartiendo e interactuando como ellos.

¿Qué visión tiene un informático de las nuevas tecnologías en enfermería?¿cómo ve a las nuevas generaciones de enfermeras, llamadas a liderar ese cambio que todos ansiamos? ¿Estarán suficientemente preparadas para afrontarlo?

Las respuestas, en letra de Carlos

Tres años en Enfermería.

por Carlos Iglesias (@ciga0001)

Antes de nada, me gustaría presentarme. Me llamo Carlos Iglesias Alonso y desde el año 2013 al año 2016 he sido profesor de la Escuela Universitaria de Enfermería y Fisioterapia de la Universidad de Salamanca. Y digo he sido, porque éste es mi último curso, ahora lo detallaré más.

Mi profesión real (a jornada completa) es profesor técnico de formación profesional de Informática, puesto que vengo desempeñando desde el año 2007 (y parece que fue ayer). En el 2013, surgió la posibilidad de colaborar con la Escuela Universitaria de Enfermería y Fisioterapia para impartir las asignaturas de Informática y TIC del Grado en Enfermería. Sin embargo, en este 2016, han aparecido otros retos profesionales (por sorpresa) que debo intentar abordar y me impiden poder continuar.

Antes de continuar, quiero agradecer a Isidro y Fernando su buen hacer y que hayan querido contar con un “informático” para contar sus vivencias en el Día Internacional de la Enfermería, 12 de Mayo de 2016.

Aterricé en septiembre de 2013, y lo primero era adaptarme a mi nueva experiencia. Se trataba, desde mi punto de vista, de dejar de lado la informática como tal y adaptarme a las necesidades de los alumnos, haciendo cosas que les puedan servir en su futuro académico y profesional y que les puedan permitir conocer a profesionales de Enfermería antes de finalizar sus estudios (algo que me parece esencial).

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Por ello, aprendí a desenvolverme en la eSalud y aluciné al observar el trabajo que hacen muchos profesionales de Enfermería en la red: blogs, perfiles en redes sociales, congresos virtuales; se han convertido en una absoluta realidad en la profesión, que la enriquece y aporta gran valor añadido. Considero que la difusión de cuestiones relacionadas con la salud es fundamental, ya que es lo más importante que las personas tenemos. No hay mucho más.

Sencillamente siento admiración por todos esos profesionales de Enfermería que tras realizar su turno de trabajo siguen colaborando en la creación de “la red global de aprendizaje” que existe en la red. Os tengo que dar las gracias. A un informático como yo, le habéis ayudado mucho a conocer vuestra actividad y que las TIC constituyen, ya, una herramienta fundamental de difusión y aprendizaje.

Es verdad que todavía existen muchos profesionales de Enfermería que no utilizan demasiado estas herramientas, pero, dos cosas: los que las utilizáis cubrís su espacio sin duda y las nuevas generaciones, con un poco de asesoramiento, descubren su importancia y se vuelcan, como he podido observar.

Para mí esta experiencia, ha tenido dos dimensiones: personal y profesional, que se han solapado en el tiempo. La profesional, los tres años que he dado de clase, me han servido para conocer el Grado en Enfermería de la Universidad de Salamanca y mi valoración es muy positiva: mantienen el equilibrio perfecto entre clases y prácticas clínicas. Se observa que está hecho por y para los alumnos y eso me parece brillante.

A los profesores de la Escuela Universitaria de Enfermería y Fisioterapia de la Universidad de Salamanca, darle las gracias por lo fácil que le han hecho, a alguien de un perfil muy diferente, sentirse integrado y formando parte de Enfermería. Grandes profesionales, con todas las letras. Gracias. Os recordaré siempre.

Vamos con la dimensión personal. A lo largo de estos años, además de interactuar con los alumnos en las aulas, a veces por cosas muy buenas y otras no tanto, mi “pequeña” familia y yo hemos pasado tres veces por el hospital: embarazo de riesgo, parto e infección respiratoria del peque. A lo largo de estos tres años, en clase descubrí que la motivación de los alumnos en Enfermería es evidente, se les nota el interés por las personas, su dimensión humana es impresionante. Pero, el hecho de haber estado tres veces en el hospital y poder observarlos allí me ha servido para darme cuenta de una cosa: los profesionales de Enfermería que se vayan jubilando, pueden estar tranquilos, los profesionales que vienen son brillantes, conocen el significado de cuidar a alguien y de acompañarlo en el proceso de estancia en el hospital, principalmente, cuando las cosas parece que no van bien.

A mis alumnos de estos años (2013-2016), deciros que os he aportado y ayudado todo lo que he podido y que muchas gracias por cuidarme cuando lo he necesitado.

Por último, como he oído muchas veces a mis alumnos, ía, ía, ía, arriba Enfermería.

Gracias a todos por estos tres años.

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