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Enfermeria Creativa: infografías ucieras.

Hola de nuevo ucieros!

regresamos al curso escolar tras el verano con una colaboración de lujo. Hace algún tiempo Charo Boscá ( @Charorx ) creó lo que se ha convertido en una gran familia del 2.0 sanitario, que llamamos #Gandia20 (Magnífica crónica de Teresa Pérez aquí)

Dentro de aquel grupo que derivado en amistades 1.0 conocimos a una enfermera de cabello oscuro y mirada inteligente, algo tímida, cuyo trabajo con las infografías es sencillamente genial.

“Hola, soy Silvia, Creative Nurse”.

Tenía la sencillez y humildad que la hacía enorme, más teniendo en cuenta que sus infografías dan la vuelta al mundo y son empleadas (incluso falsificadas) en todos los ámbitos de redes sociales. Su web Enfermeria Creativa es ya un referente, y sus perfiles en Redes Sociales aumentan en seguidores por momentos, fruto de un gran trabajo.

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Le pedí que colaborara en el blog dado que había un enorme número de información en su trabajo muy útil para el ámbito de críticos. Por supuesto accedió en seguida, abrazando ese espíritu colaborativo de #Gandia20, y escribió un post sobre su visión de la UCI que os comparto con sus infografías a continuación.

Gracias Silvia. Un honor tenerte en este espacio, que ya es tu casa.

La UCI y los UCIEROS

Allá por el año 2001 yo trabajaba como TCAE, y por casualidades del destino fui a parar a una unidad de cuidados críticos de un gran hospital. El primer día sientes un gran respeto por todo lo que te rodea, tienes miedo hasta de rozar un cable y que todo se vaya al traste. Sin duda, todo esto es causado por el desconocimiento a lo que tienes delante, con el tiempo aprendes para que sirve cada cosa y que función tiene todo ese aparataje que rodea al paciente. Aquí entran en juego dos cosas, la primera el interés de la persona por aprender y descubrir su entorno de trabajo y la segunda, el buen hacer de esas enfermeras que dándoles igual tu categoría te explican la situación del paciente, el tratamiento que lleva y solo por hacerte participe del cuidado del paciente. Porque así debería de ser, un equipo, donde todos rememos en la misma dirección para conseguir el mismo objetivo. El bienestar del paciente. Y no hay mejor forma que haciendo participe a todo el mundo, porque todos cuentan y cada uno tiene mucho que ofrecer dentro de sus competencias.

Es habitual escuchar, que las ucis son servicios cerrados y que su personal suele ser “muy especial”. Y lo es, es muy especial, pero con otro tono no tan despectivo. En la uci se viven situaciones muy estresantes que en un buen entorno de trabajo se traducen en buenas amistades y miradas cómplices, yo tengo mi ejemplo con mi gran amiga L.G. Son muchas horas codo con codo, intentando hacer las cosas de la mejor forma posible. A veces con los recursos limitados tanto materiales como personales. Pero siempre a pie de cama, con un ojo puesto en el paciente y otro en el monitor. 

Quiero aprovechar esta oportunidad que me brinda Isidro, para agradecerles a todas esas enfermeras que me explicaban cosas y que día a día (sin saberlo) alimentaron mis ganas de llegar un poquito más lejos y decidirme a estudiar enfermería. Ahora ya soy enfermera, ya no estoy en la uci, pero estoy al otro lado y ahora entiendo muchas de aquellas cosas que mis enfermeras no eran capaces de explicarme con palabras. La necesidad de un equipo, de que todos estemos al tanto de nuestros pacientes porque todos contribuimos.

Por último, pero no por ello menos importante, un consejo para todos aquellos que aterricen por primera vez en una uci. Aprende de todos aquellos que tienes al lado, la experiencia es un grado y da igual la categoría que tengan, todos pueden aportarte algo interesante. Nadie es más listo que nadie, solo que algunos tienes más facilidad que otros para entender las cosas y llevarlas a cabo. Si eres como yo, que tienes tantas cosas en la cabeza que para aprender algo nuevo tienes que hacer espacio en tu “disco duro” aprovecha los recursos que te brinda la red, como este blog y esos recursos visuales que tanto me gustan, las infografías.

 

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Como habéis podido comprobar, la información resulta mucho más sencilla de comprender y asimilar mediante este gran trabajo de Silvia, y su potencial docente y divulgador es incalculable.

Podéis seguir a Silvia en sus perfiles de Redes Sociales:

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Y su web Enfermeria Creativa, de obligada visita, está repleta de recursos no sólo ucieros, sino de todos los ámbitos sanitarios. Puedes visitar la galería completa aquí.

Lo mejor, que ésto no ha hecho más que empezar… Enhorabuena Silvia por tu trabajo.  Es un privilegio contar con tus infografías en mi blog. Seguro que son de gran ayuda a nuestros compañeros ucieros y estudiantes.

elenfermerodelpendiente

@uciero

 

NOTA: si empleas o divulgas cualquier infografía de @CreativeNurse, por favor cita la fuente. Es un enorme trabajo que se destina a compartir conocimiento de manera altruista. Merece respeto.

 

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Rutxina: Una enfermera inconformista en Londres.

Conocí a Ruth Pérez (Rutxina Perez en su Facebook) con una interesante conversación en Redes Sociales sobre el PICC a raíz de este post.

Me explicó las diferencias en los procedimientos de canalización y comprobación que existen en Inglaterra, donde lleva ya desarrollando la profesión enfermera varios años. Le pedí, como anteriormente había hecho con otros compañeros emigrados, como en este post y este post,  que describiera su experiencia, desde el punto profesional pero también desde el plano vital, de sus temores, sus victorias y esa adaptación necesaria a otro país y otra manera de concebir a la Enfermeria. En pleno BREXIT, Ruth nos acerca a su experiencia a orillas del Támesis.

Su narración muestra fuerza y determinación, que se adivina en los ojos que asoman entre el pelo azul… y algo de nostalgia por no haber encontrado en su país el estímulo profesional que sí le brinda Inglaterra. No sé con certeza si es mejor o peor el sistema inglés de promoción profesional, pero resulta evidente que nuestra profesión está estancada crónicamente en estereotipos y techos de cristal, y nuestros representantes parecen más empeñados en mantener su monopolio que en abordar estos problemas.

Ojalá cambien pronto los vientos y sean propicios a la vuelta de tanto talento que ahora aprovechan otras sociedades, que les cuidan y promocionan cuando aquí nuestros dirigentes no han encontrado el modo de hacerlo.

El enfermero del pendiente me pide que le cuente algo para el blog. Lo humano, me dice. Y yo no sé muy bien por donde empezar. Supongo que por presentarme. Soy Rutxina, soy entre otras cosas enfermera oncológica y llevo trabajando en Reino Unido seis años que han pasado rapidísimo.14589574_1050491125069576_5538418351476882604_o

 Para mí, la decisión de venir fue muy fácil porque todo fue muy fluido. Trabajé durante algo más de cinco años en España, y nunca tuve paro. Eso sí, alternando entre público y privado y contratos más o menos largos. Tenía mi plaza en un hospital concertado, pero estaba profundamente aburrida y bastante asqueada. Solicité una excedencia para trabajar en la sanidad pública, donde me habían ofrecido un contrato en oncología aguda que me duró un año y medio. Pero se terminó y estaba totalmente perdida. No sabía que hacer. Lo sensato era volver mi plaza, pero el corazón me decía que no. Estaba asqueada, la verdad, y la ansiedad se apoderaba de mi.

Un sueño lo cambió todo. En él estaba estudiando y trabajando en Londres, ciudad que siempre me había maravillado. Me desperté esa mañana feliz, muy feliz, cosa que no me pasaba desde hacía tiempo. Así que se lo comenté a mi entonces novio. Su respuesta me sorprendió. “Lo puedes mirar”, me dijo. Y esas tres palabras activaron mi motor de movimiento. En ningún momento me llegué a plantear si era una buena decisión o no. Simplemente lo quería hacer.

 Me hice un CV en inglés y miré lo que necesitaba para hacer el PIN Number (requisito indispensable para trabajar en Reino Unido). Envié mi CV a una oferta online y me llamaron en 10 minutos. Mi experiencia en oncología y con quimioterapia les había llamado la atención. Tuve que venir a Londres para mi entrevista en un hospital privado. Todo eran nudos en el estómago y nervios. Me preocupaba que mi inglés no fuera suficiente. La recruiter que me había contactado vino a recogerme a la estación de metro y me invitó a desayunar antes de la entrevista. Los nervios desaparecieron y ese mismo día me ofrecieron el trabajo. A fecha de hoy considero que tuve mucha suerte. Me ofrecían un sueldo buenísimo. Reconocían mi experiencia previa, y el sueldo era acorde. Aún recuerdo la felicidad que sentí esa tarde, después de saber que el trabajo era mío y que iba a vivir en Londres. Yo amaba Londres antes de venir, supongo que eso ayudó mucho.

Mi novio se quedó en España y yo empecé a trabajar en aquel hospital. Yo creo que para mí fue una bendición empezar ahí. Mi nivel de inglés me sorprendió para bien, pero aún así las primeras semanas fueron duras. De repente me sentía como si no supiera nada. Abreviaciones, delantales, el cambio de guardia, los turnos de 12 horas y las dichosas competencias. No podía hacer las técnicas más básicas hasta que alguien me evaluara en la teoría y la práctica. Me volvía loca y no podía evitar sentirme un poco inútil.

Todo era diferente.

Todo estaba basado en la seguridad del paciente, hasta extremos que entonces me parecían exagerados. No se parecía en nada a ninguna experiencia laboral que hubiera tenido antes, y me daba miedo estar tan fuera de mi zona de confort. Recuerdo llorar desesperada por las noches al llegar a casa. Estaba sola y asustada. Pero duró poco. Sólo unas semanas de adaptación y ya era feliz otra vez. Era un trabajo cómodo. Tenía 3 pacientes por turno (comparados con los 12 que tenía en España!!), y mi auxiliar era el mejor auxiliar que nunca he conocido. Una de esas personas que realmente se preocupa de los pacientes. Conseguí todas mis competencias en seguida, y ya era una más. Hacía las mismas cosas que había hecho en España y tenía más tiempo para mis pacientes.Y así pasaron dos años.

Y me cansé. Como siempre. Me canso de todo, es lo que hace que me mueva adelante.

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 Pasé por el NHS. Alguien me había recomendado un hospital donde podría estudiar mi especialidad 100% pagada por el hospital, y mis días de universidad contarían como días trabajados, y aunque en aquel momento me resultó difícil de creer, fue verdad. Sin embargo mi sueldo bajó mucho, incluso siendo banda 6 (aquí las enfermeras tenemos rango, del 5 al 8, con distintas responsabilidades y sueldos). Pero por primera vez en mi carrera, me sentía valorada. Sentía que mis superiores se preocupaban por mi bienestar y por mi desarrollo profesional. Nunca antes había sentido eso de verdad. Aprendí mucho y descubrí de verdad el placer de hacer las cosas bien. Me volví perfeccionista. Me interesé por la evidencia detrás de todo lo que hacía y era feliz y con confianza en mí misma.

 Ese trabajo fue mi trampolín. Desde ahí fue fácil ascender y pasar por distintos puestos, desde jefa de planta, hasta educadora o enfermera especialista. Esos roles son los que para mí marcan la diferencia con España. La posibilidad de acceder a ellos, de tener una carrera profesional de verdad a una edad razonable. La posibilidad de hacer cosas que de verdad te gustan, y de cambiar de puesto fácilmente cuando decides que no es lo tuyo. Cuando trabajaba en España nunca pensé que una enfermera podía ser algo diferente que eso, una enfermera rasa. Y son puestos que creo que son necesarios. Alguien que te pueda ayudar cuando estás empezando y quizá te sientes inseguro de las decisiones que tomas o te falta experiencia. Recuerdo trabajar en España con miedo de no saber suficiente sobre algo y sabiendo que no tenía apoyo. Eso  nunca me ha pasado aquí, pero también es cierto que siento que yo he sido extremadamente afortunada.

El futuro ahora es incierto. Estoy en un momento en el que no me siento inglesa, pero tampoco me siento ya 100% española. No me siento en casa aquí, pero tampoco en España cuando voy. Estoy en tierra de nadie y volver a España sería difícil para mí. Empiezo a pensar que es posible que me quede aquí para siempre.

Este año empiezo un master de 3 años y 180 créditos en práctica avanzada, al final del cual seré mucho más independiente como enfermera y podré incluso prescribir medicación (todo tipo de medicación, prescripción enfermera real). Cuando lo termine, será mucho más difícil volver a España, donde sé que todo ese esfuerzo no será reconocido. Donde sé que una prescripción enfermera real todavía está muy lejos. De momento, me tendré que conformar con ir de vacaciones y ver como va evolucionando la enfermería en España, que en tantas cosas va por delante, pero en otras, todavía muy por detrás.

Rutxina

Gracias Ruth por compartir tus experiencias en el blog, y ojalá la decisión que tomes sea la acertada, y que ésta no dependa de la escasez de oportunidades en España para evolucionar y ser reconocida en tu profesión.

elenfermerodelpendiente

@uciero

Episodio II: ¿quién está de residente de guardia?

Gracias.

Es lo que uno piensa cuando alguien reconoce tu trabajo, y además lo hace públicamente. El post que escribió Natalia (@Natti_DC) para este blog ha sido leído por más de 50.000 personas, muchas de ellas médicos que lo compartieron con sus compañeras enfermeras para mostrar su propio reconocimiento.

Hace algunos días participé en un taller donde entre otros ejercicios, aprendimos la importancia de agradecer aquellas pequeñas cosas positivas que nos suceden cada día y a las personas que las provocan. Nos dimos cuenta de la gran cantidad de oportunidades que perdemos de dar las gracias.

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Fuente imagen: caballerotrueno.wordpress.com

Cuando propuse a una enfermera de la Unidad de Intensivos del Hospital Infanta Cristina  (el mismo donde trabaja Natalia como R3) un post que mostrara el otro lado de esa realidad, la de la Enfermería que recibe, cuida y hace crecer a los residentes, la respuesta estaba redactada casi al instante. Porque lo plasmado en estas líneas no hay que inventarlo, ni imaginarlo, ni adornarlo con palabras vacías. Sale de muy dentro, y se expresa con naturalidad.

Todos recordamos aquellos residentes inseguros, de manos temblorosas al coger una vía central sabiéndose observados por ojos más expertos, y cómo un susurrado “tranquila, vas muy bien” hacia que su expresión se relajase y sus manos se afianzaran.

Porque al final (y al principio) es el equipo lo que cuenta, lo que realmente importa junto con el paciente y su familia, porque cada uno de nosotros aporta valor al conjunto, y es justo reconocerlo.

Y también es justo agradecer a quien lo hace.

¿QUIÉN ESTÁ DE RESIDENTE?

Por una Enfermera del Hospital Infanta Cristina (Badajoz) cuidadohumanizadoenenfermeria

 

Es casi la primera pregunta que hacemos al llegar, el primer contacto del busca, recordar que número de guantes usaremos ese día, la diferencia entre un buen y mal turno? o una costumbre… Hace poco leí en un post, una reflexión de una de nuestras residentes haciendo referencia a nuestro personal, al personal de enfermería. Solía pensar que en el día a día de cualquier interno, aparte de soportar las sesiones clínicas, las visitas detrás de los adjuntos, las pocas horas que os quedan libres preparando alguna publicación quizá para ganar puntos nadie perdería tiempo en ese tipo de reflexiones.

Me equivoqué.

Somos el mismo escenario de fondo, con nuevos actores cada año. Llegáis con esperanzas supongo, con ansias de participar, de ser los mejores. Aparecéis con vuestra mejor sonrisa, las batas recién planchadas, las libretas sin empezar y un fonendoscopio seguramente a juego con algún otro accesorio. A mí me recordaba siempre a una infección… cuando quieres darte cuenta, hay otra persona que no conoces dándote órdenes y a la que tienes que acostumbrarte los siguientes cinco años. Yo solía poneros números (risa), es poco habitual que alguien se presente.

Hace nada cogíais apuntes en la facultad . Aprendéis muchos detalles para tratar a los pacientes, aprendéis que la práctica conduce a la perfección, que las emociones perturban y seguramente hasta tengáis anotado a pie de página que para ser un buen sanitario hay que pensar como sanitario…tragarse las emociones y entrar en un espacio estéril haciendo simple el procedimiento…”canalizar, suturar, cerrar”…, que la clave de la supervivencia cuando eres residente está en “negar”, negar el cansancio, negar que tenéis miedo, ser los preferidos, negar que deseáis el éxito…que en teoría, cuanto mejor se te dé ser neutral, y sólo clínico, más difícil sera cambiar el chip, dejar de pensar como sanitario y recordar lo que se siente cuando piensas como un ser humano.

Pero durante cinco años vosotros sois los médicos, como esos de los que aprendíais. Los mejores y tal vez los peores de vuestra vida profesional, cinco años donde sobrepasaréis vuestros límites. Algunos os marcharéis buscando una especialidad más fácil, otros sucumbiréis a la presión. Unos pocos permaneceréis. Cinco años con todas y cada una de sus horas, en las que os hemos visto pletóricos y también derrumbados… en los que las arrugas cubrirán vuestras batas y dejaréis por cualquier sitio las chuletas (las guardamos), en las que os habéis aprendido nuestros nombres, nuestros rincones “secretos”, nuestras horas del café… y hasta la paciencia para saber que tampoco, a veces, es nuestro mejor día. Cinco años donde os hemos consolado, o animado cuando una situación se ha puesto complicada, donde os hemos visto llorar, o celebrar y donde también nos habéis animado o consolado a nosotros.

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foto: mikinder.blogspot.com

Siempre se dice que la enfermería permanece a pie de cama las veinticuatro horas del día, los trescientos sesenta y cinco días del año, y que hay que tenernos en cuenta… Si me concedo un segundo… creo que es justo hablar de la misma forma del personal residente, porque aunque algunos pasen sin pena ni gloria, otros, sin duda, crean precedentes, hacen mejores nuestros turnos y dejan de ser números para convertirse en parte de nosotros mismos, en parte inolvidable de ese lugar donde pasamos tanto tiempo. Un lugar estresante donde todo se magnifica, donde hay que actuar deprisa, donde cada mano es necesaria y en el que no hay otra manera de sobrevivir… si no es cuidar… y cuidarnos.

No puedo más que agradecer lo aprendido de mis residentes, el apoyo que de la misma forma de ellos he recibido algunas veces, animarles a que continúen a pesar de las dificultades, a que escuchen aunque les toque la enfermera de toda la vida y enterada de turno, es posible que sí lo sepa, aunque sólo sea enfermera, y es posible que confiemos más de lo que creéis, aunque sólo seáis residentes.

Es sobrecogedor y gratificante a la vez que nuestra labor deje de ser invisible y sea mostrada al público con tanto cariño desde el otro lado, que llevéis en vuestras libretas anotados nuestros consejos, de la misma forma que a algunos de vosotros echaremos de menos…tanto…

Quisiera imaginar que con mis palabras, sin dar nombres , ni siquiera el mío, se muestre también en público, que vuestros cinco años, son y serán siempre parte de la unidad, de nuestras vidas, y de esa otra pequeña familia que por suerte, encontramos en un hospital.

Gracias de corazón.

Gracias a Paco, a Eva, a Patricia, a Javi y a Manuel por romper diariamente las barreras de los estamentos. En nuestra UCI no existen.

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Gracias a Sonia, Maria, David, Judith, Ana, Lala, Vanessa, Olga, Sara y Susana por estar siempre ahí, por ayudarnos a ser un poco mejores con vuestro trabajo infatigable, y enseñarnos también, parafraseando a Natalia, que a veces los héroes no llevan bata.

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@uciero

Héroes: la enfermería de UCI vista por una residente.

Hace algún tiempo que hablé por primera vez con Natalia, médico Residente de tercer año de Intensivos en el Hospital Infanta Cristina de Badajoz. Franca, directa, sin cortapisas, me llamó la atención lo agradecida que estaba a sus compañeros enfermeros. Lo sé, no es en absoluto sorprendente que los médicos que inician su andadura se apoyen y consulten a los enfermeros y enfermeras más veteranos, como yo hice (y sigo haciendo) con mis queridas auxiliares,  y es cierto que somos un gran puntal para ellos en esos primeros años.

Lo realmente importante es que cuando llegan a adjuntos recuerden esas vivencias, y sean consecuentes con esa ayuda que recibieron, tanto técnica, como emocional.

Porque la parte emocional importa, y mucho. Crecen como médicos, y como personas. Crecemos, creo, apoyándonos unos a otros. Viviendo y viendo morir. Sirva como ejemplo aquella poesía insuperable de Marta (@littlegoldowl) que quiso compartir en este blog para #12Visibles12M.

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A diario pasamos muchas horas juntos todo el equipo, estrechamos profundos lazos entre los profesionales, porque las vivencias que compartimos, duras muchas de ellas, nos unen de manera casi inevitable. Nuestros compañeros conocen tanto de nuestra vida como nosotros mismos, las guardias agotadoras y la complicidad hace que muchos de nuestros mejores amigos vistan también pijama.

Quise que Natalia escribiera sobre eso. Sobre su vivencia. Sobre esa vida de médico intensivista que la enfermería de su UCI ha ayudado a coser, paciente, puntada a puntada, hasta confeccionar un hermoso traje de lo gran profesional que es.

Su mirada franca, directa, no oculta nada.

Sus palabras tampoco.

Gracias Natalia. Por  tus reflexiones. Por tu reconocimiento. Por todo.

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Natalia Duran Caballero (@Natti_DC)

 

Cuando un gran amigo me pidió que escribiese un post relacionado con la enfermería de las UCIs, acepté desde el primer momento, y no obstante tuvo que repetírmelo en varias ocasiones para que terminase sentada ante la pantalla y buscando las palabras que mejor definan lo que siento

El motivo de mi reticencia no era no querer hacerlo, en absoluto, sino que es sumamente difícil expresar qué sois la enfermería uciera, como yo os llamo, para nosotros los intensivistas, para mí. No es nada fácil expresar lo que siento por vosotros sin parecer cursi, exagerada, infantil y dramática, pero es así, la UCI es intensa para el paciente, sus familias, y para los que trabajamos en ello. Y es en nuestro caso, muy intensa, para los aprendices de intensivista.

         Soy médico residente de cuidados intensivos de tercer año, en mitad de formación, con numerosos conocimientos adquiridos, y con muchísimos más que vendrán, manejo de técnicas consolidadas  y otras en proceso de perfeccionamiento, aprendiz de todo y maestra de nada. Trabajo en una UCI de veinticuatro camas en las guardias, con dos médicos adjuntos, acogemos politrauma, neuroquirurgico, vascular, trasplantes, embarazadas…; pacientes que de entrada, a todos asustan.

Aprendí a veces a palos a manejar aquello con tranquilidad, eficacia, seguridad, y un “respira hondo”, teléfono en mano.

Pero esto no es así cuando se empieza ni de lejos, es cierto que aprende uno mismo, que se aprende del residente mayor casi por conducta espejo, y de sus adjuntos, porque “la letra con sangre entra”. Se aprende de todo eso, sí, y de vosotros, mi enfermería.

         El 21 de Mayo de 2014, recién estrenado mi pijama almidonado, cuando me incorporé a la unidad, me dieron dos consejos: uno, que abandonase la especialidad – adjunto al que adoro con su inseparable cigarro y café en mano – y dos, que me ganase a la enfermería. No entendí. Y de hecho tardé meses en comprender.

         Pero todo cobra sentido cuando canalizando tus primeras vías centrales, en voz muy baja te dice el enfermero: “Natalia, la guia, sácala, te la dejas dentro”, cobra sentido cuando a las cuatro de la mañana, con diez ingresos a tus espaldas, agotada y ojerosa, te sugiere el enfermero que lleva el box 28 que iniciemos perfusión de noradrenalina y canalice radial, porque el enfermo “ya no responde a volumen y está en anuria”. Sí, de estas tengo miles para escribir, es tanto lo que os debo… Nos conocéis desde que llegamos, nos veis aprender, confundirnos, “liarla” (sí, un R pequeño la lía, la puede liar y muy gorda), pero ahí estáis, para salvar la situación, y salvarnos del adjunto, salvar al paciente en definitiva, de ahí el título del post, sois héroes.

Nos veis caer, levantarnos, no con pocas lágrimas, nos escucháis, comprendéis y hasta defendéis, nos estáis criando, nos estáis viendo crecer, como futuros intensivistas y como personas – “Natalia, ese genio, tienes que aprender a controlarte” – cuidáis a los enfermos, y sí, a nosotros, el café de la tarde, el de la noche, el de la madrugada, comida a escondidas y compartida con cariño y una sonrisa  en nuestro despacho mientras redactamos informes e informes de ingreso. Café, conversación, cigarros, ánimos, abrazos (muchos abrazos) y besos.

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De verdad que os debo mucho.

Sois la enfermería mejor preparada con diferencia, se sabe trabajando en UCI, y se sabe aún más trabajando fuera de ella, sin pretender ofender al resto de personal de enfermería. Pero mi enfermería es extraordinaria, rápida, coordinada, manejan todo tipo de pacientes y técnicas. Y todo esto lo hacen con una sonrisa, y hasta cantando, mis enfermeros cantan sí, cantan montando una MARS, cantan de camino al TAC urgente con un ¡hasta mañana! que ya se ha instaurado como despedida al resto de compañeros de la unidad.

         Cuidan a enfermos, intensivistas y a nosotros, los residentes, nos cuidan, enseñan, crían, y creo que hasta nos terminan tomando cariño. Cinco años de especialidad, cinco años de renuncia, de llanto, de “me voy y no vuelvo más”, de “me han dejado, vengo con el corazón roto”, cinco años aprendiendo de UCI y de la vida, nos enseñáis el valor de la humildad, que nadie nace sabiendo y que eso no es motivo para avergonzarse, que todo lleva su tiempo.

Que quien te hace llorar no te merece, que quien te quiere no te rompe.

Que enseñando también se aprende, que estás más guapa con el pelo recogido – estás en una UCI -, que llorar no es ser débil, y que sí, que lo estás haciendo bien, no te vayas por favor.

Porque salváis más vidas de las que pensáis, y las salváis de miles de formas.

Os adoro, la UCI no se mantiene en pie sin vosotros. Porque no todos los héroes llevan capa.

Con todo mi amor, N.

Telegram y la difusión del conocimiento enfermero.

Hola de nuevo ucieros!

 Hace tiempo que está abierto el debate sobre la importancia en la difusión del conocimiento sanitario a través de redes sociales y, más recientemente, mediante APPs de mensajería como Wathsapp o el menos conocido Telegram.

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El potencial de estas TIC como medio de comunicación entre pacientes y profesionales es bien conocido, y es el propio colectivo sanitario quien demanda una regulación o acreditación de fiabilidad de la información que se comparte a través de ellos, como ya sucede con los sellos de calidad WIS, HonCode o M21 en las web  o blogs. Fernando Campaña (@ferenfer) escribe un magnífico editorial al respecto en su reciente proyecto Nuestra Enfermeria Fanzine de Octubre (si aún no has pasado por esta revista electrónica de enfermería, no te pierdas lo más novedoso en la red enfermera… )

Mientras tanto, los profesionales de enfermería generan nuevas ideas en este entorno, y hoy os presento una de ellas, que utiliza Telegram para compartir conocimientos enfermeros en una unidad de críticos y que igualmente puede exportarse como idea a colectivos de pacientes, de estudiantes, de profesionales…

Es mejor que sea el propio autor quien os presente cómo nació y en qué consiste el proyecto Enfermeria UCI HGCR

Hola, mi nombre es Oscar Salas Torres, soy enfermero en la UCI del Hospital General de Ciudad Real.img-20150725-wa0004

 

 

Primero y ante todo quiero comenzar este post agradeciendo a Isidro la oportunidad que me da  de participar en su fantástico blog. Realmente todo viene de aquí, del blog del enfermero del pendiente asi como de otras iniciativas de muchos otros compañeros que emplean parte de su tiempo en compartir conocimientos, en mejorar nuestra práctica diaria como enfermeros.

Vivimos en la era del Smartphone,  así que, ¿por que no aprovechar nuestro teléfono y el uso de redes sociales para hacernos un chuletario? Todos hemos tenido( o seguimos teniendo) una libreta con anotaciones importantes(interpretación de gases, algoritmos de RCP, ondas de EKG, parámetros de respiradores).Valores que consultamos en nuestro trabajo diario. Siguiendo esa idea de practicidad y accesibilidad se me ocurrió dar uso a la red social Telegram como herramienta. Telegram  es una aplicación de mensajería instantánea que tiene otros usos y características que la hacen muy aprovechable.

Uno de estos usos son los “canales”.

La mejor forma de definir un canal de Telegram es como una evolución de las antiguas listas de difusión, o de un newsletter: un usuario  del servicio que van enviando mensajes a todos los que abren el canal, cosa que se hace desde una dirección de internet y con cualquier cliente de Telegram. Básicamente, es un modo de ofrecer información rápidamente a una audiencia.

Así  que directamente hemos hecho esto, hemos creado un canal de información  con esquemas, pdf, enlaces, chuletas…todo con la idea de ser una nota de consulta rápida y fácil  que llevar en nuestro móvil, un sustituto de nuestra querida libreta  de anotaciones en el bolsillo del uniforme. Para acceder a  nuestro canal solo tenéis que descargar la aplicación  Telegram de la app store o  en google play

El canal se llama Enfermería UCI  HGCR .(Click aquí para enlazar directamente)

Si tenéis  la aplicación Telegram ya instalada os dará la opción directamente de uniros al canal. Si aun no tenéis la aplicación instalada en vuestro teléfono, el mensaje directamente os dará la opción de descargaros Telegram. Ni que decir tiene que es una aplicación totalmente gratuita.

Otra opción para encontrar el canal es introducir: oscarsalasucihgcr  en la barra de búsqueda de la aplicación, como si buscarais un contacto.

 

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Si lo exploráis y queréis uniros veréis que hemos colgado material interesante accesible en cualquier momento.  Como os decía, pretende ser un recurso en el móvil. Deciros que hay aportaciones de muchos lugares y compañeros, algunas dedicadas al personal del Hospital de Ciudad Real en concreto, pero que en su mayoría van de multitud de temas, con predominancia de los cuidados intensivos y la urgencia, pero que está abierto a toda la práctica enfermera. Hemos empezado hace poco y por supuesto queremos abrir esta idea no solo a profesionales de la enfermería sino también   a los estudiantes de nuestra disciplina y por supuesto a todo aquel interesado. Es un canal totalmente público

Telegram además tiene una versión web,  podéis descargaros la versión de escritorio en vuestro ordenador (está disponible para todas las plataformas).

Espero veros por el canal. Un abrazo

Oscar Salas Torres

@oscaruci  en twitter.

Personalmente creo que es una fantástica herramienta para mejorar nuestra práctica diaria, con un elevado poder de comunicación entre profesionales y pacientes y cuyo potencial real aun no se ha alcanzado.

Enhorabuena por la iniciativa Oscar. Seguimos el proyecto con mucho interés 😉

 

elenfermerodelpendiente

@uciero

 

 

Manejo de cánulas de traqueostomía para Enfermeria

Hola de nuevo ucieros!

tras la resaca del 12 de mayo, Dia de la Enfermería, con sobredosis de post invitados en la iniciativa #12Visibles12M ( ya he dicho y repetido mil veces que el mérito es de los que escribieron los magníficos post ofreciendo su visión de nuestra profesión y de Fernando Campaña @ferenfer por ser el padre de la criatura) volvemos a la carga con una revisión del manejo de las cánulas de traqueostomía en Enfermería.

 

Recientemente tuve el placer de participar en la reunión de la Sección de Enfermeria de la Sociedad Española de Anestesia y Reanimación (SEDAR) invitado por Fina Monzón (@finursing) y acompañando a grades cracks del mundo 2.0 Olga Navarro (@tekuidamos) Concha Zaforteza o @cuidandoneonato.

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La reunión se celebró en el Hospital la Fe de Valencia y entre las ponencias, todas muy interesantes, destacó el póster que presentaron los compañeros del Hospital Nuestra Señora de la Candelaria (Tenerife) Cabello González.O y Tauroni Hernández.M.,  Enfermeros de la Unidad de Anestesiología y Reanimación

Puedes descargar el Poster en este enlace:

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En él podemos encontrar de manera muy gráfica e intuitiva los procedimientos que enfermería debe conocer para progresar en el proceso de decanulación en un paciente traqueostomizado, teniendo en cuenta si el neumotaponamiento debe o no estar deshinchado al comer, al colocar una cánula fenestrada para iniciar la fonación etc.

Hace algún tiempo ya hablamos del manejo por parte de enfermería de las cánulas de traqueostomía, en un post en el blog , y también comentamos el proceso de decanulación y la importancia de estos conocimientos por parte de Enfermería.

En este caso, los compañeros enfermeros autores del póster añaden un interesante cuadro que debería estar presente en todas las unidades que tengan a su cargo pacientes con traqueo. Enhorabuena.

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Espero que os sea de utilidad

elenfermerodelpendiente

@uciero

#12Visibles12M: Juan, el guerrero número 13

Hola de nuevo ucieros, y disculpadme si no os he saludado en todo el día… mandaban los autores de los post invitados, verdaderos protagonistas de esta iniciativa, junto al gran Fernando Campaña, artífice de la idea.

Como guinda a este día, a la cantidad de amigos que habéis pasado a visitar este blog y a compartir vuestras experiencias y sentimientos, hemos querido invitar a quien, desde mi punto de vista de enfermero de a pie, inmerso en el mundo de las Redes Sociales y blogs, más está haciendo porque este colectivo aletargado despierte.

Para quien no conozca a Juan F Hernández Yáñez (@juherya) sólo les contaré que es, desde mi punto de vista, un Quijote contemporáneo contra molinos de viento vintage , a los que poco a poco la profesión va arrinconando en su soledad ególatra, tan distantes del servicio a los demás que la mayoría de enfermeros consideramos como seña de identidad.

Por eso, por ser el mejor baluarte de la #enfermeriavisible que tanto añoramos, es tal vez el mayor merecedor de cerrar una iniciativa como ésta, donde queremos visibilidad y proyección como profesión.

No hay doce sin trece

por Juan Hernández Yañez @juherya

Agradezco vivamente el ofrecimiento de Fernando e Isidro para aportar este modesto post número 13 dentro de la iniciativa #12visibles12M. Es una magnífica oportunidad para compartir un par de cosas que he ido aprendiendo en los últimos meses, relacionadas con la visibilidad de la Enfermería.

La primera es que para tener visibilidad hay que tener presencia. No puede uno quedarse encerrado en casa, trajinando con nuestras cosas (sin duda muy importantes), y quejarnos luego porque no tenemos “visibilidad”.

Formar comunicadores es abonar el terreno para que puedan crecer líderes. La incorporación de habilidades y herramientas de comunicación debería ser una asignatura obligatoria en las facultades de Enfermería. Y, desde luego, formar parte del núcleo esencial de los programas de aprendizaje continuo que los colegios, asociaciones o sociedades científicas desarrollan y financian (salvo que precisamente lo que quieran evitar sea que emerjan nuevos líderes para salvaguardar sus viejas, pazguatas hegemonías formales).

En segundo lugar, tener presencia es tener voz, es decir, tener discurso. No basta con repetir fuera lo que se consume dentro, por bonito que parezca y bien que nos suene: hay que generar discurso social, construido a partir no tanto de lo fundamental que resulta lo que ya hacemos, sino de lo prometedor que resulta todo lo que podríamos hacer.

Y en tercer lugar, de nada vale tener presencia y voz si no se tiene imagen. Cuando abordo este tipo de cosas hay algún personal que se me mosquea: “no somos un producto a la venta”, “lo que importa es la esencia, no la apariencia” y ese tipo de cosas que ya conocéis (y que igual alguno compartís).

#EnfermeriaVisible

Yo creo que estos argumentos, además de endebles, son interesados (“zona de confort”) y a veces esconden una cierta falta de seguridad, incluso de autoestima: producto casi inevitable de la vergüenza (propia) que se experimenta ante la imagen oportunista, desabrida y desprofesionalizada de la Enfermería que proyectan unos liderazgos tóxicos, tantos años en un poder ineficaz, omnímodo y sin controles, distorsionando la esencia cooperativa, comprometida y responsable de vuestra querida profesión.

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Es una tarea de años y nada sencilla, pero un delicioso reto, tratar de construir una potente imagen social a partir de unos pocos rasgos intrínsecamente característicos de la Profesión de Enfermería del Siglo XXI que teniendo un potencial tan inmenso suelen pasar inadvertidos entre tanta exaltación de esencias y señas identitarias. Me refiero, por ejemplo:

  • A su gran capacidad para dejar hablar, escuchar y entender a las personas, algo que la diferencia radicalmente de otras profesiones sanitarias donde sigue predominando una conducción asimétrica y jerárquica del encuentro entre profesional y paciente.

 

  • A su disponibilidad cultural para establecer el campamento base dentro de la comunidad, sin limitarse a esperar tras una mesa a que sean las personas con problemas generalmente ya enquistados quienes acudan “a demanda” a las  consultas y despachos.

 

  • Al inagotable acúmulo de habilidades y capacidades gestoras que se ha ido generando, enfermera a enfermera, unidad a unidad y día a día, en el rol de coordinadores de recursos humanos y materiales, una expertise negada, casi incógnita, pero sin la cual los centros sanitarios más complejos no se sostendrían ni un solo día.

 

  • A su inmenso potencial, prácticamente inexplotado, como sensor inteligente en la detección de deficiencias, malas prácticas y negligencias asistenciales que comportan riesgos para la seguridad de los pacientes y, al tiempo, ruinosas fugas de eficiencia económica en las organizaciones sanitarias.

 

  • A su vocación, o al menos disponibilidad probada, para cubrir algunas áreas que más intensamente deja desatendidas la Medicina, pero en las cuales los sistemas públicos de salud se están jugando ya buena parte de su viabilidad futura: atención comunitaria o asistencia geriátrica entre ellas.

¿Tenemos hoy y aquí esa enfermería capaz de afirmarse dentro de estas señas de identidad? No o no del todo, según se vea el vaso medio vacío o medio lleno. Es aún largo el camino por recorrer y el tiempo empieza a agotarse, así que hay que ponerse a ello, empezando por ajustar cuentas con ciertos viejos paternalismos desmovilizadores. Y, como siempre se dice pero casi nunca se hace, perforando con decisión el túnel que unirá el 2.0 con el 1.0.

Es paradójico: mientras que la Enfermería encarna tantísimas cosas de las que más admiro en una profesión, sus dirigentes actuales representan todo lo que aborrezco desde un punto de vista ético (y hasta estético). Sin duda hay que actualizar los liderazgos y discursos del siglo XX para poder volar en el XXI. Muchos ánimos y un fuerte, fuerte abrazo para todxs.

Juan F. Hernández Yáñez.

Sociólogo.

 

 

 

 

#12Visibles12M: Fátima Rodríguez, una mirada desde América.

Hace algún tiempo que sigo con interés lo que Fátima redacta desde Venezuela en su blog hagamos enfermería. Comparte experiencias enfermeras y nos muestra una realidad que tal vez dista un poco de la realidad española, pero bien es cierto que los profesionales de enfermería del continente americano muestran nuestro mismo entusiasmo por la profesión. Un buen ejemplo es esta mirada que nos ofrece Fátima.

Espero que os guste tanto como a mi.

 

Soy enfermera, y no soy invisible!

por Fátima Rodríguez, autora del blog http://www.hablemosdeenfermeria.blogspot.com


¿La presencia de los enfermeros en la red es la clave para lograr una mayor visibilidad en nuestra profesión?

He querido comenzar mis palabras de reflexión con esta pregunta debido a lo mucho lo que hemos hablado sobre la visibilidad durante los últimos años los autores de blogs enfermeros y los profesionales que hacemos vida en la Web2.0; así como estudiantes y docentes en el amplio mundo virtual que la red representa.

Con nuestra presencia en blogs, redes sociales, revistas de enfermería, es posible que avancemos hacia un mayor reconocimiento de nuestra profesión… pero, ¿en qué medida? ¿Cómo podemos medir el impacto que tienen nuestras acciones en la Web desde un punto de vista cuantitativo? No sólo se trata del impacto que podamos tener sobre la labor de otros profesionales que nos leen, sino también directamente con el enfermo que necesita de nuestros cuidados.

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(http://www.photl.com/383051.html)

Los nuevos conceptos, la evidencia científica, las reflexiones, la educación continua, es decir, todo de lo que el profesional de enfermería se enriquece en la red debe ser llevado a la práctica del día a día, en nuestra relación con la persona necesitada de cuidados, porque si no nada de esto tendría sentido.

En mi blog hablemosdeenfermeria.blogspot.com intento dar a conocer aspectos relacionados con la enfermería en general, pero específicamente busco conseguir contenido nuestro, venezolano, y siento que nuestra enfermería esta tomando impulso gracias al aumento de la producción de investigaciones para revistas científicas, desarrolladas en nuestro país en el último año.

Muchas veces me he preguntado si es correcto decir que los enfermeros somos invisibles, sólo por el hecho de que a pesar de nuestros grandes esfuerzos en el cuidado del paciente nuestra labor no es lo suficientemente valorada. No de la manera que es valorado el personal médico. Eso ya lo sabemos, a la hora de agradecer todos hablan del médico, nadie habla de la enfermera. Pero a pesar de eso, aún así, no me gusta pensar que soy invisible, porque aunque no reciba aplausos al final de mi labor, los salarios sean bajos, y no tengamos la
suficiente atención, recibir la sonrisa agradecida de un sólo enfermo que sí logro verme y ver mi esfuerzo me basta, ahí es donde sonrío con satisfacción dentro de mí y digo: -¿vieron eso?, ¡¡no soy invisible!!

Se que muchos dirán que la visibilidad es otra cosa, y que abarca muchos otros aspectos, como por ejemplo la lucha de los enfermeros españoles por lograr la prescripción enfermera. Cada lucha de cada enfermería en cada país representa la lucha por el reconocimiento y el avance en nuestra profesión en general, por las cuales seguiremos emprendiendo caminos en los hospitales, de la red y donde corresponda, pero incluso así, aún así, con todo lo que nos falta por emprender, siento que puedo decir:¡Soy enfermera y no soy invisible!

#12visibles12M: Cristina Vicente: una mirada docente.

 

Cuando conocí a Cristina, hace ya un par de años, me pareció el ejemplo de lo que en ámbitos de liderazgo se denomina líder en contraposición del concepto “jefa”. No tiene despacho propio, pese a ser la máxima responsable académica de CEISAL, sino que comparte mesa, conversación y café mañanero con su equipo, sin distinción.

Lleva muchos años en la formación de profesionales, y en la actualidad gestiona la parte académica de un proyecto que, pese a su juventud, aglutina experiencia y ha sabido posicionarse en el ámbito de la formación EIR y de oposiciones en la Comunidad Valenciana.

Cristina nos ofrece esa mirada de docente experta, y nos cuenta cómo ve a los profesionales que se forman en sus aulas, sus ilusiones y sus realidades.

ENFERMERÍA, COMPROMETIDOS CON LA SALUD

por Cristina Vicente, Directora Académica de CEISAL

Afortunadamente no suelo necesitar cuidados médicos a menudo, pero cada vez que he estado en el hospital o en el centro de salud, cada vez sin excepción, he pensado que sin vosotros, los profesionales de la salud, sería muy difícil que todo funcionara con los requisitos mínimos necesarios. Quiero expresar pues, mi agradecimiento a toda la labor que realiza el colectivo de enfermeros y comentaros en este post algunas reflexiones sobre la profesión a las que me lleva, no sólo mi experiencia como como paciente o familiar de paciente sino, sobre todo, el contacto con nuestros profesores y alumnos en Ceisal, profesionales comprometidos con la salud, que cada día se esfuerzan por mejorar y especializarse en un mundo competitivo y no siempre justo en la recompensa del esfuerzo realizado.

Como ciencia de la salud, la Enfermería se dirige hacia el cuidado de las personas, las familias y la comunidad en todas las etapas del ciclo vital y en sus procesos de desarrollo. Esta profesión implica dedicación, compromiso, espíritu de lucha y las ganas de poner sus conocimientos a disposición de todos nosotros para acompañarnos en nuestro autocuidado.

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Profesionales con objetivos compartidos que desarrollan su profesión basándola en el bien social y en códigos éticos y normativa que regulan su práctica de forma autónoma.

Pero, ¿qué significa “comprometidos con la salud”? Compromiso como declaración de principios que, como todo en esta vida, hace referencia al cumplimiento de las obligaciones que cada uno nos ponemos con lo que nos proponemos o nos han encomendado. En este caso, los enfermeros estáis comprometidos con la salud, vivís, planificáis y reaccionáis de forma adecuada para conseguir sacar adelante una sociedad saludable.

No hay compromiso sin conocimiento, o dicho de otro modo, no podemos comprometernos con aquello que desconocemos. Por ello, es fundamental seguir trabajando y seguir formándose en una profesión en la que el Longlife Learning es la característica clave: el aprendizaje permanente en todos los niveles y estados de la vida cobra su máxima expresión en las profesiones sanitarias. El aprendizaje para toda la vida es una competencia o actitud básica para el éxito en cualquier profesión pero, en el sector sanitario nos garantiza, además, que los profesionales de la salud tenéis las competencias necesarias que contribuyen directamente al mantenimiento del bienestar de la sociedad durante toda vuestra vida profesional.

Asimismo, es de gran importancia la labor que están realizando todos los profesionales de Enfermería para mejorar la práctica y fomentar el avance de la profesión, algo que desde las aulas los docentes están día a día inculcando a unos alumnos comprometidos con su desarrollo personal y profesional pero, fundamentalmente, comprometidos con la salud

Un compromiso que, en este caso, se define como un contrato no escrito con la sociedad y que desde aquí quiero agradecer una vez más.

#12visibles12M: Carlos, una mirada desde la tecnología.

 

Cuando conocí a Carlos tenía un proyecto realmente innovador. Su asignatura en la Universidad de Salamanca, donde imparte Tecnología a las futuras enfermeras, era diferente a las demás. Sus alumnos tenían que realizar un proyecto de blog en el que contasen sus experiencias durante las prácticas, llevando así a la realidad (virtual) la teoría impartida en clase. Salieron numerosos blogs interesantes con alumnos con buena prosa, y ojalá alguno de ellos perdure en el tiempo. Lo importante es que, lejos de enfocar su asignatura a una vertiente teórica, buscó la fórmula para que sus alumnos tuviesen contacto directo con algunos de quienes estamos en las redes sociales con perfiles profesionales, compartiendo e interactuando como ellos.

¿Qué visión tiene un informático de las nuevas tecnologías en enfermería?¿cómo ve a las nuevas generaciones de enfermeras, llamadas a liderar ese cambio que todos ansiamos? ¿Estarán suficientemente preparadas para afrontarlo?

Las respuestas, en letra de Carlos

Tres años en Enfermería.

por Carlos Iglesias (@ciga0001)

Antes de nada, me gustaría presentarme. Me llamo Carlos Iglesias Alonso y desde el año 2013 al año 2016 he sido profesor de la Escuela Universitaria de Enfermería y Fisioterapia de la Universidad de Salamanca. Y digo he sido, porque éste es mi último curso, ahora lo detallaré más.

Mi profesión real (a jornada completa) es profesor técnico de formación profesional de Informática, puesto que vengo desempeñando desde el año 2007 (y parece que fue ayer). En el 2013, surgió la posibilidad de colaborar con la Escuela Universitaria de Enfermería y Fisioterapia para impartir las asignaturas de Informática y TIC del Grado en Enfermería. Sin embargo, en este 2016, han aparecido otros retos profesionales (por sorpresa) que debo intentar abordar y me impiden poder continuar.

Antes de continuar, quiero agradecer a Isidro y Fernando su buen hacer y que hayan querido contar con un “informático” para contar sus vivencias en el Día Internacional de la Enfermería, 12 de Mayo de 2016.

Aterricé en septiembre de 2013, y lo primero era adaptarme a mi nueva experiencia. Se trataba, desde mi punto de vista, de dejar de lado la informática como tal y adaptarme a las necesidades de los alumnos, haciendo cosas que les puedan servir en su futuro académico y profesional y que les puedan permitir conocer a profesionales de Enfermería antes de finalizar sus estudios (algo que me parece esencial).

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Por ello, aprendí a desenvolverme en la eSalud y aluciné al observar el trabajo que hacen muchos profesionales de Enfermería en la red: blogs, perfiles en redes sociales, congresos virtuales; se han convertido en una absoluta realidad en la profesión, que la enriquece y aporta gran valor añadido. Considero que la difusión de cuestiones relacionadas con la salud es fundamental, ya que es lo más importante que las personas tenemos. No hay mucho más.

Sencillamente siento admiración por todos esos profesionales de Enfermería que tras realizar su turno de trabajo siguen colaborando en la creación de “la red global de aprendizaje” que existe en la red. Os tengo que dar las gracias. A un informático como yo, le habéis ayudado mucho a conocer vuestra actividad y que las TIC constituyen, ya, una herramienta fundamental de difusión y aprendizaje.

Es verdad que todavía existen muchos profesionales de Enfermería que no utilizan demasiado estas herramientas, pero, dos cosas: los que las utilizáis cubrís su espacio sin duda y las nuevas generaciones, con un poco de asesoramiento, descubren su importancia y se vuelcan, como he podido observar.

Para mí esta experiencia, ha tenido dos dimensiones: personal y profesional, que se han solapado en el tiempo. La profesional, los tres años que he dado de clase, me han servido para conocer el Grado en Enfermería de la Universidad de Salamanca y mi valoración es muy positiva: mantienen el equilibrio perfecto entre clases y prácticas clínicas. Se observa que está hecho por y para los alumnos y eso me parece brillante.

A los profesores de la Escuela Universitaria de Enfermería y Fisioterapia de la Universidad de Salamanca, darle las gracias por lo fácil que le han hecho, a alguien de un perfil muy diferente, sentirse integrado y formando parte de Enfermería. Grandes profesionales, con todas las letras. Gracias. Os recordaré siempre.

Vamos con la dimensión personal. A lo largo de estos años, además de interactuar con los alumnos en las aulas, a veces por cosas muy buenas y otras no tanto, mi “pequeña” familia y yo hemos pasado tres veces por el hospital: embarazo de riesgo, parto e infección respiratoria del peque. A lo largo de estos tres años, en clase descubrí que la motivación de los alumnos en Enfermería es evidente, se les nota el interés por las personas, su dimensión humana es impresionante. Pero, el hecho de haber estado tres veces en el hospital y poder observarlos allí me ha servido para darme cuenta de una cosa: los profesionales de Enfermería que se vayan jubilando, pueden estar tranquilos, los profesionales que vienen son brillantes, conocen el significado de cuidar a alguien y de acompañarlo en el proceso de estancia en el hospital, principalmente, cuando las cosas parece que no van bien.

A mis alumnos de estos años (2013-2016), deciros que os he aportado y ayudado todo lo que he podido y que muchas gracias por cuidarme cuando lo he necesitado.

Por último, como he oído muchas veces a mis alumnos, ía, ía, ía, arriba Enfermería.

Gracias a todos por estos tres años.

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